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TRASLADADOS A IDLIB

Al Asad celebra "la liberación" de Alepo después de que más de 3.000 civiles hayan sido evacuados

La directora del CICR en Siria ha contado que la evacuación se ha llevado a cabo en medio de "un montón de miedo e incertidumbre". "Hemos usado un cráneo para quitar escombros de las calles y que las ambulancias y los autobuses pudieran avanzar", ha relatado.

La evacuación de miles de enfermos, heridos, civiles y combatientes del este de la ciudad septentrional siria de Alepo comenzó, lo que ha sido celebrado por el presidente sirio, Bachar al Asad, que ha felicitado a sus compatriotas por "la liberación" de la urbe.

Más de 3.000 civiles y 40 heridos han logrado salir de Alepo oriental, en el marco del operativo humanitario puesto en marcha este jueves para evacuar la antigua zona rebelde de la ciudad siria, según ha informado el Comité Internacional de Cruz Roja (CICR).

La directora del CICR en Siria, Marianne Gasser, ha indicado que a lo largo de la jornada la organización humanitaria, que ejerce de mediadora neutral, ha dispuesto dos convoyes. Un tercero no ha podido partir debido a la caída de la noche.

La mayoría de los residentes en la zona rebelde han salido en autobuses hacia puntos rurales de la provincia de Alepo o hacia la vecina Idleb, en manos de la oposición, mientras que algunos heridos han sido trasladados a hospitales en Turquía.

Gasser ha contado que la evacuación se ha llevado a cabo en medio de "un montón de miedo e incertidumbre". "Había disparos hasta el minuto antes de que entráramos en el este de Alepo para la primera evacuación. Hemos usado un cráneo para quitar escombros de las calles y que las ambulancias y los autobuses pudieran avanzar", ha relatado.

Cuando finalmente han llegado al lugar acordado "la escena era desoladora", con coches quemados y edificios aún humeantes por los bombardeos.

"La gente se está enfrentando a decisiones imposibles. Puedes ver sus ojos llenos de tristeza", ha dicho.

El CICR ha avanzado que la evacuación podría durar varios días. "Debe mantenerse abierto el espacio humanitario para que el operativo continúe", ha señalado, por su parte, el director regional, Robert Mardini, enfatizando que, aunque "ha sido un bueno comienzo, todavía queda mucho trabajo por hacer".

"Las necesidades son enormes y el tiempo es poco, por lo que hacemos un llamamiento a todas las partes para que muestren su buena voluntad y podamos llevar ayuda a todos los que han estado sufriendo todo este tiempo", ha reclamado Mardini.

A este respecto, el enviado especial de Naciones Unidas a Siria, Staffan de Mistura, ha apuntado que aún quedan unos 50.000 civiles por evacuar de Alepo oriental, de los cuales 40.000 irán a la zona occidental y los restantes --1.500 combatientes y sus familias-- a Idleb.

De Mistura ha insistido en que, si bien ya está presente el CICR, la ONU también debe participar en este operativo "para garantizar que los civiles no son molestados", en alusión a posibles represalias de las tropas 'assadistas'.

Además, ha recalcado la urgencia de resucitar el proceso de paz. "Sin un acuerdo político para un alto el fuego (en todo el país), Idleb se convertirá en el nuevo Alepo", ha vaticinado el diplomático europeo, reunido con el ministro de Exteriores francés, Jean-Marc Ayrault.

La caída de Alepo

El Gobierno y los rebeldes sirios llegaron el miércoles a un acuerdo, auspiciado por Rusia y Turquía, para sacar a los últimos civiles y combatientes de Alepo oriental.

El acuerdo llegó después de una primera tentativa el martes, cuando el régimen de Bashar al Assad anunció que, tras meses de una intensa ofensiva, había logrado tomar todos los barrios de Alepo este, salvo un pequeño reducto opositor de dos kilómetros cuadrados.

El pacto ha prosperado porque los rebeldes han aceptado evacuar también las localidades de Foua y Kefraya, en Idleb, dos bastiones del Gobierno que llevan meses sitiados y donde la situación humanitaria es igualmente crítica.

Naciones Unidas ha advertido de que el sufrimiento al que se ha sometido a la población civil de Alepo podría constituir un crimen de guerra y se ha mostrado segura de que, pese a la actual parálisis del Consejo de Seguridad, sus responsables deberán rendir cuentas algún día.

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