Todo ocurrió a la salida de una pub en Grimsby, una localidad en el centro de Reino Unido. Al parecer el soldado estaba borracho y las mujeres empezaron a pegarle sin que hubiese ninguna provocación previa por parte de la víctima.
En la noticia publicada por el diario The Sun definen las imágenes como una "orgía de violencia" y aportan datos como que las patadas fueron tan fuertes que el soldado tenía en la cara marcas de los zapatos.