Muchas de las fábricas, tiendas y restaurantes de China que pertenencen a ciudadanos japoneses han tenido que cerrar a lo largo de esta semana por miedo a que los chinos les destrocen los locales por el conflicto que ambos países mantienen por las Islas Diaouyu y por el boicot que se está hacciendo a cualquier producto japonés.
Las protestas contra Japón han parado, pero lo que no para es el sentimiento antijaponés por el conflicto de las islas porque los chinos todavía recuerdan la invasión japonesa de hace 81 años.
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