ha sido el ministro menos apreciado en las encuestas

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Wert, el ministro que intentó "españolizar a los alumnos catalanes"

Polémicas, protestas, huelgas, manifestaciones, plantes y desplantes se han sucedido en torno a su gestión y su propia personalidad. Desde que tomó posesión en diciembre de 2011 como ministro de Educación, Cultura y Deporte ha tenido poco respiro.

José Ignacio Wert, ministro de Educación y Cultura
José Ignacio Wert, ministro de Educación y Cultura | EFE

Ni la enseñanza ni los artistas ni los deportistas ni la oposición política, en particular los nacionalistas, han tenido mucho respiro desde que José Ignacio Wert tomara posesión en diciembre de 2011 como ministro de Educación, Cultura y Deporte.

Polémicas, protestas, huelgas, manifestaciones, plantes y desplantes se han sucedido en torno a su gestión y su propia personalidad. La Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (Lomce), norma que Wert consiguió aprobar y que entrara en vigor, ha concentrado buena parte de las controversias, especialmente la regulación para garantizar la enseñanza en castellano en los colegios de Cataluña y sus declaraciones sobre el deseo del Ejecutivo de "españolizar a los alumnos catalanes".

Pero tampoco han sido ajenas la reforma universitaria (con el decreto que permite carreras de 3 años y másteres de dos), la racionalización del gasto educativo que ha llevado a la subida de las tasas de matrícula, las nuevas exigencias académicas de las becas o la reducción de las ayudas para libros de texto.

Pero, como indica su propio apellido -significa valor en alemán-, Wert (Madrid, 1950) se ha mostrado incansable en la defensa de sus postulados y no ha rehuido el debate "cuerpo a cuerpo" con los que le han hecho frente. "Soy como un toro bravo; me crezco con el castigo", llegó a decir el Día de la Constitución de 2012 sobre las críticas que ya recibía con su primera propuesta para la reforma educativa.

Un año después aseguró: "Sólo tiro la toalla al salir de la ducha", al ser preguntado si había pensado dejar su cargo ante la oposición creciente que recibía. Pero al menos en dos ocasiones tuvo que dar marcha atrás en sus medidas: rebajando la exigencia académica para acceder por vez primera a las becas universitarias (de una nota de 6,5 a 5,5) y manteniendo la cuantía de las becas Erasmus el curso pasado.

Ha sido el ministro de Rajoy menos apreciado en las encuestas del CIS (a pesar de su amplia experiencia demoscópica), y al que han "plantado" rectores o algunos consejeros de Educación y estudiantes brillantes le han negado el saludo.

El IVA del 21%, la Ley de Propiedad Intelectual y la inexistencia de una Ley del Mecenazgo son algunas de las razones por las que Wert tampoco se ha granjeado muchas simpatías en el mundo cultural. Y en el panorama deportivo, el protocolo para acabar con la deuda de los clubes de fútbol y el real decreto-ley sobre la comercialización de sus derechos audiovisuales son, junto a la nueva ley antidopaje, parte de su legado.

El fútbol, aunque no por los clubes sino por la Federación y los jugadores, ha sido uno de sus últimos quebraderos de cabeza ya que el citado real decreto provocó una convocatoria de huelga que finalmente evitó la Audiencia Nacional.

La etapa de Wert ha coincidido con la explosión del deporte femenino español y con el tercer "no" consecutivo del COI a la candidatura olímpica de Madrid. Este antiguo alumno del colegio madrileño del Pilar y licenciado en Derecho abandona el Gobierno sin dejar indiferente a nadie y prácticamente como llegó, con una polémica.

Llevaba poco más de un mes en el cargo cuando derogó los temarios de ingreso y especialidades de profesorado de la educación pública y restableció los anteriores (de 1993 y 1996) "provisionalmente", pero sin que hasta ahora se hayan renovado.

La última controversia es del pasado mes, cuando, en una conversación informal en los pasillos del Congreso, habría equiparado el tratamiento del catalán durante el franquismo con la situación actual del castellano en Cataluña, aunque después aclaró que no quería compararlo.

Su apellido, una bendición para los titulares de prensa por su corta extensión, ha encabezado los eslóganes de las mareas verdes y uno de los más repetidos -"¡Wert, vete ya!"- parece que ahora se ha cumplido para muchos.

Apenas unos meses antes de que acabe la legislatura, Wert se va al igual que hizo meses antes su mano derecha en el Ministerio y pareja sentimental, Montserrat Gomendio. Ella, al ser designada directora general adjunta de Educación de la OCDE en París.

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