Hoy medio mundo vuelve la mirada hacia la 'Spanish Revolution' encabezada por los jóvenes de nuestro país. Hace 40 años era la juventud española la que miraba hacia París con ansias de libertad. Estudiantes y obreros tomaron la calle reivindicando la imaginación al poder. Hoy las demandas son menos utópicas.
En las últimas 4 décadas son muchas las cosas que han cambiado para la juventud española. Los revolucionarios flequillos de Los Beatles ha sido sustituidos por los peinados imposibles de Lady Gaga, La única ventana al mundo, la televisión, era en blanco y negro y sólo había una cadena. Hoy se habla de un planeta globalizado gracias a Internet y los medios de comunicación. El tocata ha dejado paso al mp3 y el teléfono de góndola al móvil. A los guateques les han sustituido el botellón y la pandilla de amigos del barrio ahora lo son de Facebook o Tuenti.
Antes cuando los jóvenes se manifestaban les perseguía la policía y ahora bueno, ahora también. Y es que parece que muchas cosas cambian para seguir igual. Sin embargo aquella España de los 70 era muy distinta. Había 10 millones menos de españoles y éramos un país de emigrantes, mientras que ahora lo somos de acogida. Gracias a ello los jóvenes de hoy son mucho más tolerantes y abiertos a la diversidad cultural.
En los últimos 40 años la mujer ha ganado su espacio en la sociedad a un ritmo vertiginoso. A finales de los sesenta, por ejemplo, sólo un 2% de las mujeres tenía acceso a la Universidad. Los campus eran el principal foco de agitación politica. Hoy la oposición al sistema se coordina en foros de internet y redes sociales y se materializa en la calle.
Entonces los jóvenes se rebelaban contra la opresión política, hoy la opresión es económica. En los 70 los jóvenes huían del trabajo duro, hoy los jovenes reclaman un trabajo digno en un país con cuatro millones de parados.
La insatisfacción fue el germen entonces y parece que puede volver a serlo ahora. Conviene recordar, no obstante, que cada generación es esclava de su tiempo. Muchos de los jóvenes que en el 68 se manifestaban contra el sistema hoy ocupan su sillón en las instituciones y son parte del nuevo problema. Ellos tendrán durante los próximos 40 años su oportunidad para cambiar las cosas.