TOMA DE POSESIÓN DEL CARGO

TOMA DE POSESIÓN DEL CARGO

Javier Fernández considera que Asturias "puede y debe estar mejor"

"Mi Ejecutivo no será ariete ni punta de lanza de nada, excepto del interés de Asturias", ha recalcado Fernández, nuevo presidente asturiano.

Javier Fernández celebra la victoria con su hija
Javier Fernández celebra la victoria con su hija | EFE

El secretario general de la FSA-PSOE, Javier Fernández, que  ha prometido el cargo como presidente del Gobierno del Principado de Asturias, ha dicho en la toma de posesión que no aspira a una Asturias perfecta, pero sí a mejorar la que existe porque puede y debe estar mejor.

Fernández, que fue elegido el miércoles pasado por el Parlamento asturiano, ha garantizado "dedicación, entrega, trabajo y decencia" para "llegar a una Asturias mejor, una Asturias que ascienda por la escalera del progreso, que tiene por primer peldaño la lucha contra el desempleo".

El líder socialista asturiano, tras prometer el cargo, ha expresado su agradecimiento a su predecesor, Francisco Álvarez-Cascos, y ha pedido colaboración a la ministra de Fomento, Ana Pastor, representante del Gobierno en el acto, al igual que le ha ofrecido la suya, con lealtad y "sin reticencia alguna".

Fernández, tras recordar el "hecho político esencial" de la autonomía, que es "un indiscutible triunfo histórico", ha señalado que Asturias es una comunidad en la que las identidades española y asturiana no se restan, se suman.

"Para los asturianos, lo que nos falte por recorrer en el camino federal queremos que se avance en la dirección de más multilateralidad, más colaboración y más lealtad", ha apuntado Fernández en su discurso de toma de posesión, pronunciado en la planta noble de la sede parlamentaria asturiana.

A la ministra Pastor, en presencia del secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, el presidente asturiano le ha dicho que no cree en la política predatoria que busque aniquilar adversarios ni en la de la simpleza, sino que apuesta por la del diálogo y el entendimiento. "Mi Ejecutivo no será ariete ni punta de lanza de nada, excepto del interés de Asturias", ha recalcado Fernández, antes de explicar que si Álvarez-Cascos cuando tomó posesión de este cargo el pasado 16 de julio dijo que los ministros cuando estén en Asturias presidirían los actos, él está dispuesto a mantenerlo.

Sobre la recesión económica, Fernández ha dicho que semeja una maldición bíblica de langostas, pero no es un castigo de la naturaleza, sino que tiene detrás a unos mercados que no son fuerzas impersonales y anónimas. "El origen de la crisis que padecemos está en la inexistencia de un contrapeso político frente a un sistema financiero confiado en su propia exactitud", ha opinado.

El presidente del Principado ha comenzado y terminado su alocución con un reconocimiento de que personalmente se encuentra entre los políticos "fotofóbicos", que prefieren el trabajo discreto y la labor callada al exhibicionismo y "la trompetería". Entre sus agradecimientos, aparte de a su familia y a quienes le abrieron los ojos a los ideales de la fraternidad, la libertad y la justicia social, Fernández ha mencionado a sus predecesores en el cargo, con un detenimiento en el último, presente junto a él: "don Francisco Álvarez-Cascos, gracias".

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