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CREYÓ QUE ERA POSIBLE UNA SALIDA SUAVE

El Banco de España reconoce errores en la gestión de la crisis

Luis María Linde reconoce que no se supo calcular la dureza del impacto de la crisis en la banca, pensando que era posible una "salida suave" de la burbuja y cree que dejar quebrar los bancos con problemas no era solución.

El gobernador del Banco de España, Luis María Linde, ha admitido que la entidad cometió un "error importante" al ser demasiado optimista y no prever la dureza de la crisis económica y el impacto de las dos recesiones en la banca. "Se hicieron cosas mal, equivocadas y hubo juicios erróneos", ha señalado Linde en la Comisión del Congreso que investiga el origen de la crisis financiera y el rescate a la banca, aunque ha puntualizado que él "no estaba allí" y no es "justo decir que todo fueron fracasos y fallos".

Linde ha explicado que gran parte del origen de la crisis financiera provino del boom inmobiliario y del aumento del crédito para la compra de viviendas y al sector de la construcción ya que entre 2001 a 2007 se construyeron 570.000 nuevas viviendas al año. El gobernador del Banco de España ha dicho que, en ese momento, la entidad no tenía instrumentos legales para frenar la concentración de crédito inmobiliario y utilizó el mecanismo de las provisiones anticíclicas porque era una figura que actualizaba la que legalmente existía que era la de las provisiones genéricas.

"Se hicieron cosas mal, equivocadas y hubo juicios erróneos"

"Impedir de forma legal la concentración de riesgos en el sector inmobiliario se podía hacer por persuasión moral pero no había un instrumento legal que lo amparase", ha insistido. Además ha admitido que hubo "errores de apreciación" sobre cómo podrían corregirse los desequilibrios acumulados con la burbuja en los balances bancarios y que el Banco de España pensó que podrían corregirse de forma suave y gradual.

De hecho Linde ha señalado que pensó que la recesión sería en forma de V y no de W. "La realidad mostró que esta expectativa era demasiado optimista porque la corrección fue rápida, brutal, con consecuencias que aún no hemos superado enteramente", ha aseverado. El Gobierno allanó el camino para que las entidades, en especial las cajas de ahorros, buscaran soluciones que en muchos casos pasaron por alianzas que -según Linde- resultaron un fracaso en su primera fase, ya que fueron insuficientes.

Posteriormente, avanzado 2010, el Banco de España empezó a pensar que la economía remontaría pero Linde ha recordado que luego se produjo la gran crisis de la deuda soberana y el foco se puso en España e Italia. Ha argumentado que llegó la segunda recesión, que se llevó por delante a Bankia en el verano de 2012 y se llegó a temer por la continuidad de España en el euro.

"España se enfrentaba, a mediados de 2012, a algo cercano, o casi, a un colapso de financiación exterior, que pudo compensarse con un incremento sustancial de la financiación del Eurosistema, que llegó a alcanzar los 412.000 millones de euros en agosto de 2012", ha puntualizado. Sin embargo, Linde ha argumentado que independientemente de Bankia, habría habido rescate y aunque el coste de la crisis se estima ya en 60.000 millones de euros, el gobernador piensa que podía haber sido mucho mayor si se hubieran dejado quebrar a las entidades y se hubiese optado por una liquidación.

Esa alternativa habría provocado, ha advertido, cuantiosas pérdidas para el contribuyente, gran desconfianza y el previsible colapso de la economía, por lo que ha defendido la actuación de los distintos gobiernos en la reestructuración financiera. Por otra parte, ha reconocido que quizás un "manguerazo" de liquidez a las entidades podría haber ahorrado recursos públicos, pero ha puntualizado que es una cuestión difícil de discutir. Ha explicado que cuando se podía inyectar liquidez masiva en 2007 o 2008 no hacía falta y cuando se necesitaba realmente "ya no había capacidad fiscal" porque el déficit público rondaba el 11% del PIB.

La mayoría de los grupos parlamentarios de la oposición ha criticado la falta de actuación del Banco de España para frenar el crédito inmobiliario, la falta de autocrítica en su informe sobre la crisis o las presiones que pudo tener la institución para no querer "pinchar" la burbuja inmobiliaria.

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