VALENCIA 1-1 BARCELONA. Seguro que muchos se acordaron de la frase de Rosell -aquello de que el balance arbitral es negativo esta temporada para el Barcelona- cuando Pinto cortó el balón con la mano fuera del área ante la carrera de Soldado. Una jugada que alimentará mil debates y que llenará informativos y periódicos. Es una pena porque Mestalla vivió un partido de Copa de los de toda la vida.
Unai Emery planteó un partido asfixiante para el Barcelona. En la primer parte cada balón era una guerra, un metro por conquistar para llegar al área contraria. El equipo de Guardiola sufría en cada pase, pero también demostró que su estilo es innegociable, al margen de las inseguridades de Pinto con el pie.
Banega, Jonas y Albelda convirtieron el centro del campo en un terreno de minas y aprovecharon las subidas de Mathieu, impecable en la primera parte, y Soldado para crear la incertidumbre en la defensa de tres (Piqué, Puyol y Abidal) del Barcelona. No le funcionó esta vez a Guardiola llenar el centro del campo de jugones: Cesc, Thiago, Busquets y Messi.
Antes del gol del Valencia, el partido pudo cambiar con la mano de Pinto ante Soldado. El colegiado y, sobretodo, el linier no vieron o quisieron ver nada. Mestalla explotó y sólo el golazo de Jonas calmó un poco los ánimos. Mathieu subió su banda como un extremo de los de toda la vida y puso un centro atrás. Jonas controló, miro y fusiló.
El gol hizo tambaleare al Barcelona, que durante cinco minutos deambuló por el campo. Hasta que Cuenca se disfrazó de Messi y puso un pase medido a Alexis. El chileno templo el balón ante Alves pero el cancerbero valencianista tocó el disparo de forma milagrosa. Pero el fútbol es un juego caprichoso, de momentos. El guardameta pasó de héroe a villano en un minuto.
Thiago botó un córner y Alves se quedó a media salida. En el segundo palo apareció la bendita cabeza de Puyol para hacer el empate. Con el 1-1 y las espadas en todo lo alto se llegó al descanso.
En la segunda parte el Barcelona tomó el control del partido. Comenzó a cercar la meta de Alves y en una de esas jugadas Miguel llegó tarde y arrolló a Thiago. Messi ejecutó la pena máxima y el fútbol le ofreció a Alves la redención. El brasileño se estiro como un felino y rechazo el disparo del argentino, muy errado toda la noche.
Guardiola y Emery movieron sus banquillos. Entró Alves como falso extremo y se fue Alexis. El brasileño demostró su capacidad ofensiva y en una pared preciosa con Messi a punto estuvo de ajusticiar al Valencia. Hubiera sido demasiado castigo. Su disparo se estrelló en el poste.
Emery metió a Aduriz en el campo y el Valencia aún tuvo fuerzas para asomarse al área de Pinto. Pero no hubo fuerzas para más. En una semana el Camp Nou decidirá qué equipo juega la final. Cualquiera de los dos se lo merecerá.
Puyol celebra su tanto en Mestalla
La afición ya solo espera a la Copa
Caras conocidas en la despedida de Pitina
Todo está listo para la final de Copa
El G8 vio unido la final de la Champions League
Cruyff habla sobre la sucesión Guardiola-Vilanova
Lobato asegura que todos los equipos llegan con mejoras
Las aficiones de Atlético y Athletic en Bucarest
La fiesta del Atlético en el avión tras ganar la Europa League
Las redes sociales arden con el modelo de los juegos olímpicos