MÁLAGA 1-3 BARCELONA. Guardiola aprovecha la más mínima ocasión para dar cancha a los niños de La Masía. Con la vista puesta en la final de Champions, guardó a todas sus estrellas y le entregó la llave del equipo a los más jóvenes.
Excepto Pinto, Maxwell, Abidal y Adriano, ninguno superaba la frontera de los 25 años marcada por uno de fuera, Afellay. Hasta cuatro futbolistas han nacido en la década de los noventa. Dos de ellos, Bojan y Thiago tomaron el mando en la victoria azulgrana. El propio Bojan, Afellay y Bartra marcaron para remontar el tanto inicial de Seba.
Thiago asumió el rol de Xavi. Se ofreció en la salida del balón, distribuyó con acierto y se incorporó una y otra vez desde la segunda línea al ataque del Barcelona. Allí fue Bojan quien se encargó de buscarle las cosquillas a los defensores del Málaga. Aguantando el balón, saliendo hacia su pierna derecha, jugando con sus compañeros...
El joven delantero fue el capitán del Barcelona, rol que asumió en la jugada del empate. Provocó la falta de Eliseu y se encaró luego con Duda. Todavía no ha cumplido los 21 años y ya es un veterano entre los canteranos. Con un preciso giro de tobillo engañó a Caballero desde los once metros. Fue el gol de empate, el justo premio al dominio sobre el terreno de juego.
No obstante, al Barcelona le costó entrar en el partido. Pellegrini optó por defender al Barça desde la salida del balón. Líneas adelantadas y los delanteros sobre los centrales. El Málaga es un equipo venido a más en estas últimas jornadas y prefirió jugarle de tú a tú a los campeones, pese a la baja de Baptista, clave en su recuperación.
Durante los primeros minutos del encuentro supieron secar la circulación de su rival. Suyas fueron las primeras ocasiones. Duda, desde la frontal, obligó a Pinto a realizar una bonita estirada. Después Eliseu metió el miedo en el cuerpo con un fuerte lanzamiento desde la frontal. Coincidió con el inicio del dominio azulgrana.
Por más que el Málaga trataba de romperle el ritmo de juego al equipo de Guardiola no lo conseguía. Los mayores lo hacen de forma natural, no se valora la calidad de su fútbol. Los más jóvenes trataron de imitarlo. Sin llegar a su excelencia, fue suficiente para ganar al Málaga.
En sus mejores momentos llegó el tanto de Seba. Maresca recogió un balón cruzado desde la banda derecha. El uruguayo, de cara a la meta de Pinto, no perdonó. Ahí aceleró el Barcelona. Bojan marcó de penalti y a la vuelta del descanso no hizo sino confirmar su superioridad.
Bojan sacó su carácter y Guardiola metío veteranía. Mascherano y Alves le dieron peso a los líderes, que tuvieron a Afellay como el protagonista de las mejores ocasiones. Caballero le salvó un mano a mano con una intervención excepcional. El holandés corrió al espacio y su disparo cruzado se estrelló contra el brazo del meta argentino.
No pudo hacer lo mismo poco después, cuando un lanzamiento llegando desde la banda izquierda se alejó de los guantes de Caballero. Fue el segundo tanto y el golpe de gracia a un Málaga que se cansó de luchar.
Con el tercer gol, obra de Bartra, Pellegrini pensó en los homenajes. Y Arnau entró para jugar los últimos cinco minutos del encuentro. Un portero que comenzó su carrera en las categorías inferiores del Barcelona y se despide después de diez años en su equipo adoptivo. El Málaga ya piensa en la próxima campaña. El Barça en la próxima semana. Wembley espera.