El Chelsea se ha proclamado campeón de Europa por primera vez en su historia tras imponerse al Bayern de Múnich (1-1) en una emocionante tanda de penaltis (3-4), que se decidió con un lanzamiento de Didider Drogba, impecable durante todo el choque.
Los penaltis decidieron el título después de terminar con empate (1-1) los noventa minutos reglamentarios y la consiguiente prórroga, en una final que se disputaba en el Allianz Arena, casa del Bayern.
Para el Bayern anotaron Lahm, Mario Gómez y el meta Neuer, y fallaron Olic y Schweinsteiger; mientras que marcaron David Luiz, Lampard, Cole y Drogba por el Chelsea, sólo falló Juan Mata. Se trata del primer máximo título europeo del Chelsea, que había caído en su anterior final con el Manchester United, desde el punto de penalti.
El Chelsea de las mil vidas
El equipo de Roberto di Matteo desafió toda lógica futbolística y logró su primera Copa de Europa después de noventa minutos de defensa sobre su portería y aprovechando el único remate de Didier Droga en toda la noche. El Bayern probó la misma medicina que administró el equipo inglés al Barcelona. Un disparo claro y un gol.
El partido estuvo gobernado de principio a fin por el equipo de Jupp Heynckes. Bajo la batuta de Müller, el mejor del Bayern en la gran final, el equipo bávaro salió con la idea de conseguir un gol. Enfrente se encontró un frontón, un equipo que no tuvo ningún reparo en jugar refugiado en su campo, pendiente de un golpe de suerte.
Un empate increíble
El plantemaniento era una fotocopia del usado en el Camp Nou y, de nuevo, surtió efecto. Müller, Kross, Gómez o Robben tuvieron varias ocasiones para adelantar al Bayern mucho antes de que el propio Müller acertara de cabeza con las redes de un inmenso Cech.
El tanto del volante alemán parecía sentenciar el partido y Heynckes sentó al goleador para dar entrada a un defensa. Di Mattteo, obligado por las circunstancias, metió a Torres. A falta de un minuto un córner del Chelsea fue cabezeado de forma imecable por Drogba. Otra vez el Chelsea sobrevivía con lo mínimo.
Robben perdona en la prórroga
La prórroga fue una prolongación más del guión del partido aunque el Chelsea se animó algo más a salir con el balón. Drogba a punto estuvo de estropear su noche con un infantil penalti sobre Ribery pero el extremo holandés perdonó a un Chelsea con siete vidas.
La tanda de penaltis, tercera que juega el Bayern esta temporada, comenzó bien para el anfitrión. Marcó Lahm y luego falló Mata. De nuevo el Chelsea estaba al borde del precipicio y de nuevo se paseo por el alambre saliendo victorioso.
Fallaron Ólic y Schweinsteiger, toda la responsabilidad recayó sobre Drogba. Estaba predestinado a ese final. El marfileño colocó el balón, respiró y dio a Abramovich ese tesoro que lleva buscando desde hace más de una década. El fútbol le devolvió una al equipo inglés. El Bayern deberá esperar, la maldición del anfitrión cayó sobre él. El Chelsea fue campeón, contra todo y contra todos. Enhorabuena.
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