"Les habla el comandante. Una de las puertas de emergencia ha sido manipulada. Por favor, estamos en la fase crítica del vuelo. Ya sé que tenemos mucha alegría, pero intentad contenerla un poquito", decía el comandante por megafonía en pleno vuelo.
El avión del Barça se convirtió en una especie de discoteca, en la que los bailes, cánticos y vítores al que se levantara duraron hasta la Ciudad Condal. La alegría era tal que al sacar los coches del Camp Nou, Piqué le dió un 'golpecito' al vehículo de Leo Messi.