España volvió a los tirones y la conducta irregular frente a Canadá. Los españoles volvieron a jugar a ratos, demostrando que la concentración y la capacidad para jugar igual con titulares o suplentes.
Ante una Canadá que se va del Mundial sin haber logrado ninguna victoria, los de Scariolo salieron a todo gas y tardaron poco en marcar distancias. Sin embargo, como viene siendo habitual en todo el torneo, los cambios echaron abajo todo el trabajo anterior.
No es tanto una cuestión de que los suplentes no funcionen como de que el equipo se desenchufa pasados unos minutos. El equipo contó a rachas con Jorge Garbajosa, Fran Vázquez o Felipe Reyes y casi siempre con Rudy Fernández, pero la sensación sigue siendo negativa. Los problemas físicos que impidieron jugar a Navarro tampoco son un buen augurio.
Llegados los cruces, o España cambia de actitud o de país, porque deberá volverse a casa. Y es que los partidos menores, en los que La Roja ha ganado, no dejan sólo buenas vibraciones, por mucho que jugadores como Fran Vázquez, Víctor Claver o Álex Mumbrú se vayan sintonizando.
La segunda parte ante Canadá sólo sirvió para ese tipo de terapias, pero todo pasa por dar un enorme salto de calidad y que sirva ante las complicadas eliminatorias que a España le quedan por delante.
España, 89 (28+14+21+26): Rubio (8), Llull (3), Fernández (19), Garbajosa (9) y Marc Gasol (4) -cinco inicial- López (-), Reyes (8), Mumbrú (8), Vázquez (19), Claver (5) y San Emeterio (6).
Canadá 57 (17+20+11+19): Anderson (8), Brown (-), Doornekamp (2), Kendall (7) y Anthony (4) --cinco inicial-- Olynyk (14), Bell (5), Bucknor (7), Sacre (8) y Shepherd (12).
Árbitros: Michael Aylen (AUS), Borys Ryzhyk (UCR) y Juan José Fernández (ARG). Sin eliminados.
Pabellón: Izmir Halpakinar Sports Hall. 1.855 espectadores.