Serbia sacó a España del Mundobasket de Turquía en un partido que dominó siempre y que acabó decidiendo con una genialidad. Con el marcador empatado, Teodosic anotó un triple a falta de tres segundos que cierra el ciclo de victorias y medallas de la selección.
España no fue la de la primera fase, pero tampoco la de Grecia. Entre otras cosas, porque Serbia demostró más posibilidades en ataque y desarboló al conjunto español.
Velickovic, Teodosic, Savanovic, Keselj y Bjelica encontraban posiciones, sobre todo exteriores, para anotar. España logró frenar a Krstic, pero olvidó todo lo demás.
En ataque, Navarro siempre y Garbajosa y Marc Gasol, por turnos iban apagando fuegos e impidiendo que la ventaja se hiciese demasiado grande, pero no hubo continuidad. En esos primeros minutos faltó Rudy Fernández, que se fue al descanso con cero puntos. Los mismo, como ya viene siendo habitual que aportaban los bases, Ricky y Raúl.
Fran Vázquez, un coloso en la defensa, tampoco recibía los balones que tanto le gusta aplastar contra la red.
Todo mejoró tras el descanso. Rudy volvía a la pista con ganas y anotaba desde todas las posiciones y España, jugada a jugada, iba acercándose en el marcador.
Cuando los de Scariolo se ponían a un paso, Serbia volvía a estirarse hasta los ocho puntos. Cuando no era Velickovic le tomaba el relevo Savanovic. Una vez más, los cuatros hicieron mucho daño a la defensa española.
Con todo, España hizo un enorme ejercicio de tesón y no se dejó marchar en ningún momento. Volvieron a apretar el marcador en los minutos finales. De hecho, Marc Gasol puso el empate a 89 a falta de 25 segundos.
Fue el momento de Teodosic. El base serbio cogió el balón durante 21 segundos. Botó delante de Llull, pasó por un bloqueo y provocó un cambio defensivo. Con seis segundos para el final, tenía delante a Garbajosa. Ni se inmutó.
Desde ocho metros, a falta de dos segundos para el final de la posesión y de tres para el final del partido, se levantó y mandó a la red un triple tan memorable como doloroso. España estaba fuera salvo milagro.
Y no hubo aparición. Scariolo, que dispuso de tiempo muerto, buscó una jugada mágica. Fuese ese o no su diseño en la pizarra, el balón le fue a Garbajosa, que no lo agarró bien y en lugar de poder lanzar un triple a la desesperada se botó en el pie. Fin de la historia.
Teodosic celebra la victoria serbia