DOS RELATOS CRUZADOS EN UNA CRÓNICA FAMILIAR

DOS RELATOS CRUZADOS EN UNA CRÓNICA FAMILIAR

Sánchez Dragó relata su experiencia de ser padre a los 75 años en 'Pacto de Sangre'

¿Se puede ser padre a los 75 años? Sánchez Drago sí lo ha sido y ha decidido relatar esa vivencia en su nueva novela. Junto a su hija Ayanta Barilli compone un libro con dos relatos cruzados. Padre e hija componen una crónica familiar en la que se cruzan dos formas de vivir la vida. El nexo es el recién nacido Akela, hijo de Dragó y Naoko.

La novela 'Pacto de Sangre' (Sánchez Drago y Ayanta Barilli) se presenta como un libro diferente e inédito. Sánchez Dragó y Ayanta Barilli, padre e hija, cruzan relatos en una crónica familiar en la que se combinan dos relatos complementarios, pero distintos.

La tardía paternidad de Drago, padre de Akela a los 75 años, es el nexo común que vertebra esta obra. Una noticia que el 16 de septiembre de 2012 escandalizó e impacto a todo el mundo.

Akela es el hijo de Dragó y Naoko, separados por 37 años. Fue concebido de forma natural, en casa, sin ginecólogo ni medicación.

Portada de 'Pacto de Sangre', de Sánchez Dragí y Ayanta Barilli

 

Un acontecimiento que animó a Dragó a escribir su nueva novela. Un proyecto al que se unió su hija Ayanta.

Bajo el título 'Tú y yo llevamos la misma sangre', Sánchez Dragó relata su experiencia al ser padre de Naoko. Lo hace en forma de cuento, un formato muy apropiado para su hijo. 

"Acabas de nacer.  Lo hiciste el 16 de septiembre. Hoy es 16 de octubre, Tienes un mes. A un niño no se le escribe cartas. Se le cuentan cuentos. Lo que ahora escribo es una carta dirigida al adolescente que algún días serás".

Así comienza Dragó un relato de 200 páginas. El nacimiento de su hijo despierta la pluma del escritor español.

La segunda parte de la novela es una carta abierta de la hija de Sánchez Dragó, Ayanta Barilli. Una carta dirigida a su padre y donde se mezcla admiración y reproches, cariño y queja, alabanza y reproche...


Así comienza su relato Ayanta: "Te he perdonado. Aunque no sepas cuáles son tus culpas, te eh perdonado. Es ley de vida. Los padres de equivocan poco o mucho. Y los hijos perdonan. Siempre. O Casi siempre. Y si te he perdonado es porque ya no me dueles como antes".

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