CONCIERTO DE AÑO NUEVO EN VIENA

CONCIERTO DE AÑO NUEVO EN VIENA

Mehta pone elegancia y alegría en un Concierto de Año Nuevo para el recuerdo

Compases de vals, champán, confeti y muchos aplausos se citaron hoy en la Musikverein de Viena para dar un elegante inicio musical al 2015 con el 75º Concierto de Año Nuevo de la Filarmónica vienesa.

Concierto de Año Nuevo
Concierto de Año Nuevo | EFE

Compases de vals, champán, confeti y muchos aplausos se citaron en la Musikverein de Viena para dar un elegante inicio musical al 2015 con el 75º Concierto de Año Nuevo de la Filarmónica vienesa. La Sala Dorada arropó a Zubin Mehta (Bombay, 1936) con una cálida ovación cuando el maestro indio subió por quinta vez en su vida al escenario vienés y comenzó con gesto emocionado el tradicional recital.

Arrancaba así el concierto más famoso del mundo con los compases de un programa dominado, como manda la tradición, por los valses de los Strauss, y que tendría su broche con la popular Marcha Radetzky, la banda sonora del inicio del año por excelencia.

El humor, los guiños al público y un ambiente distendido han sido constantes en un concierto en el que hubo una lluvia de confeti al final de la Polca de las Explosiones, y los filarmónicos han brindado con copas de champán al final de otra de las piezas, Galope Champán, del conocido como el Strauss danés, Hans Christian Lumbye.

Mehta no es un debutante en este reputado puesto: es el cuarto director que más veces ha dirigido a la Filarmónica vienesa en el arranque del año, en una ciudad que conoce bien pues fue aquí donde se formó y también donde se estrenó como director.

En homenaje a la estrecha relación del maestro con la ciudad, la orquesta le dedicó la primera parte del repertorio, que se inició con la obertura titulada "Ein Morgen, ein Mittag, ein Abend in Wien" (Una mañana, un mediodía, una noche en Viena) del compositor de operetas austríaco Franz von Suppé. Uno de los últimos valses escritos por Johan Strauss, "Cuentos de Oriente", fue la segunda pieza de la mañana, a la que siguieron composiciones vibrantes de los hermanos Joseph y Eduard Strauss.

Piezas llenas de energía como la "Polca Electromagnética", y "Mit Dampf" (A todo gas) sirvieron en la segunda parte de homenaje al 200 aniversario de la Universidad Técnica, cuna de los ingenieros austríacos desde los tiempos de los Strauss, y uno de los temas de este año junto a la Universidad de Viena y el Ring, la avenida circular más famosa de la ciudad.

Para el anecdotario de la cita quedarán ciertos instrumentos peculiares que los filarmónicos han sacado a relucir este año, como una carraca o un pequeño silbato lleno de agua para imitar los gorjeos de los pájaros.

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