Antes y después de la restauración de la escultura de Marte y también en otra de Venus

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ESCULTURA DEL AÑO 175 D.C.

Amputan a Marte el pene que ordenó poner Berlusconi

Ese dios romano de la guerra recuperó este atributo, entre otros perdidos por el paso del tiempo, hace tres años por decisión del por entonces primer ministro italiano. Ahora ha vuelto a su estado original en una intervención decidida por una comisión ministerial.

Tres años después de que el por entonces primer ministro italiano Silvio Berlusconi ordenase la reconstrucción del pene de una estatua del dios Marte, perdido por el paso del tiempo, la escultura ha vuelto a su estado original, tras una intervención decidida por una comisión ministerial. La decisión de retirar el pene fue adoptada por la directora del Museo Nacional Romano, Rosanna Friggeri, el Ministerio de Cultura y el Instituto Superior de Restauración.

Un grupo de expertos ha amputado el "capricho" de Berlusconi y ha devuelto el conjunto escultórico a su naturaleza imperfecta. En 2010, Il Cavaliere ordenó que la escultura del año 175 d.C fuera trasladada desde las Termas de Diocleciano (Museo Nacional Romano), al romano Palacio Chigi -sede de la presidencia del Gobierno- y decretó, además, que se completasen las partes que la escultura había perdido con el paso de los siglos.

Concretamente, el magnate italiano pidió que se agregase el pene a la divinidad romana de la guerra, así como la mano derecha, el escudo y la empuñadura de su espada. La obra de restauración y el traslado del conjunto artístico a la sede presidencial supusieron, además de un gran revuelo mediático, una inversión de 70.000 euros abonados con los fondos de la presidencia del gobierno.

"Hemos decidido, por unanimidad, extirpar la reconstrucción que hizo Berlusconi porque no corresponden a los principios teóricos de la escuela", ha explicado la directora técnica de las obras de recuperación Giovanna Bandini. Además, ha explicado que cuando les llegó, en 2010, la orden de añadir las partes perdidas a la escultura milenaria ella y su equipo se lo tomaron como una "oportunidad única de experimentar técnicas de reintegración y de reconstrucción en esculturas" algo que ha calificado de "desaconsejable".

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