Uno de los principales atractivos turísticos de la Ribera Sacra son las rutas fluviales que se realizan en catamarán por sus ríos.
El descenso del nivel de agua pone en peligro la temporada de catamaranes y todo el dispositivo de turismo que funciona ya a todo rendimiento.
El aprovechamiento hidroeléctrico del agua de estos ríos y la falta de precipitaciones en la zona ha ocasionado que por ejemplo el río Miño esté 5 metros por debajo del nivel habitual.
La incertidumbre pesa sobre los empresarios de la zona ya que la suspensión de la ruta fluvial es indefinida y el embarcadero del Club Náutico también ha sido desmontado por motivos de seguridad.
Mientras el caudal de los ríos de la Ribera Sacra sigue bajando, aumentan las dudas en torno a la ocupación que ostentará este verano un paraje que el año pasado fue visitado por 4.000 personas.
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