El satélite UARS de la NASA se estrelló finalmente en el Océano Indico, dejando una sensación de tranquilidad en muchos habitantes del planeta, pero ahora llega una nueva amenaza del espacio. Esta vez, se llama ROSAT y es un telescopio alemán de dos toneladas y media de peso que caerá en la Tierra a finales de octubre.
Su peligrosidad radica en que sus componentes de fibra de carbono no se desintegrarán en la atmósfera y caerán en forma de 30 meteoritos artificiales con un peso aproximado de 1.600 kilos. Su trayectoria es imposible de predecir.
Según la NASA, las tormentas solares están detrás de esta caída masiva de basura espacial, un total de 22.000 objetos acumulados durante la carrera espacial que se han convertido en un auténtico problema.
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