PESÓ 64 GRAMOS

PESÓ 64 GRAMOS

Nace un pingüino magallánico que será criado por humanos en Faunia

Sus padres le abandonaron cuando era tan sólo un huevo. Ahora ha nacido y es criado por sus padres adoptivos humanos en el zoo madrileño.

La familia animal de Faunia se ha visto incrementada con el nacimiento de una cría de pingüino magallánico, que lamentablemente fue abandonado por sus padres cuando tan sólo era un huevo.

Ante este rechazo, los cuidadores del Ecosistema Polar y veterinarios de Faunia lo adoptaron y ahora crían a mano al polluelo que rompió el cascarón el pasado 11 de julio.

De esta manera, este pequeño pingüino puede presumir de tener unos 'padres' humanos que se encargan de su cuidado diario y alimentación.

Ante el rechazo de sus padres biológicos, hubo que actuar rápidamente y los cuidadores y veterinarios de Faunia decidieron trasladar ese huevo de su nido a una incubadora artificial donde finalizó su periodo natural de 42 días de incubación.

El polluelo de pingüino aún no tiene nombre, por lo que el zoo busca colaboración. Todos aquellos interesados en aportar sus sugerencias para dar un nombre a este pequeño pingüino lo pueden hacer a través de la página de Faunia en Facebook y en www.faunia.es.

Al nacer pesaba tan sólo 64 gramos. Las primeras semanas de vida de un pingüino son críticas y en este momento comenzó la labor más difícil: la correcta alimentación del polluelo, que necesitaba comer 5 veces al día un total de la mitad de su peso corporal.

Durante los primeros días de vida, los veterinarios le daban de comer a través de una jeringuilla una papilla elaborada con pescado, calamar y enriquecida con suero, sales y calcio. También es especialmente delicado el correcto mantenimiento de la temperatura ambiental nada más nacer un pingüino. Ésta debe ascender a 35,8ºC en el momento de la eclosión, que es la misma a la que ha sido incubado el huevo.

Actualmente su crecimiento evoluciona muy favorablemente y ya ronda los 2 kilos de peso. Ya es capaz de comer a diario medio kilo de pescado crudo, siempre con la ayuda de los cuidadores y veterinarios de Faunia quienes se han convertido por derecho propio en sus auténticos padres adoptivos.

De hecho, el bebé de pingüino, ante la mera visión de sus cuidadores y veterinarios, pía incesantemente para pedirles comida, como de si sus padres pingüinos se trataran.

La intención de Faunia es reintegrar a este pequeño pingüino a la colonia de la que es originario dentro del Ecosistema Polar de Faunia.

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