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POR PRIMERA VEZ

Científicos descubren en el Mediterráneo una nueva especie de Osedax, un gusano comehuesos

Estos gusanos comehuesos fueron descritos por primera vez hace once años y tienen unas características muy particulares, ya que los machos son microscópicos -del orden de unas 100 a 500 micras-, y viven dentro de un tubo que construyen las hembras, donde sólo desempeñan una función reproductiva. Por primera vez, este espécimen ha sido descubierto en aguas de Blanes, en el Mediterráneo.  Hasta ahora sólo se habían encontrado en los océanos Pacífico, Atlántico norte y el Antártico.

Un equipo de investigadores coordinado por la Universidad de Barcelona ha descubierto por primera vez en el mar Mediterráneo, en aguas de Blanes (Girona), una nueva especie de Osedax, un gusano comehuesos que hasta ahora sólo se había encontrado en aguas más frías y profundas.

El hallazgo, publicado en la revista científica Plos One, está firmado por los investigadores Sergi Taboada, Ana Riesgo, María Bas, Miguel A. Arnedo y Conxita Ávila, del Departamento de Biología Animal y del Instituto de Investigación de la Biodiversidad de la UB (IRBio), y por Javier Cristobo (Instituto Español de Oceanografía) y Greg Rouse (Instituto Scripps de Oceanografía, EEUU), uno de los expertos mundiales en el estudio de estos organismos.

En el artículo también se profundiza en la descripción filogenética, morfológica y ultraestructural del 'Osedax deceptionensis', otra especie de Osedax descubierta por el mismo grupo de investigadores en 2013 en la isla Decepción, en el archipiélago de las Shetland del Sur (Antártida).

Los Osedax, conocidos comúnmente como gusanos 'comehuesos', son gusanos anélidos marinos que representan un ejemplo notable de adaptación evolutiva a un hábitat especializado: los huesos de vertebrados hundidos en el mar.

El espécimen descubierto en las aguas de Blanes es el primer que se encuentra en el Mediterráneo, ya que hasta ahora sólo se habían encontrado en los océanos Pacífico, Atlántico norte y Antártico.

Según Sergi Taboada, "el hecho de que hayamos encontrado Osedax por primera vez en el Mediterráneo constata que estos organismos también pueden vivir en latitudes templadas a relativamente poca profundidad, aunque en relación con aguas más profundas".

"En las aguas donde solemos encontrar Osedax, la temperatura es baja -entre -1 y 15°C, mientras que en el Mediterráneo, a poca profundidad, la temperatura es de entre 11,8 y 22,2 °C", ha añadido.

"La descomposición rápida del contenido de lípidos en los huesos situados en aguas a temperaturas más cálidas podría estar detrás de la ausencia de Osedax en el Mediterráneo a menos de 50 metros de profundidad", ha apuntado la investigadora de la UB Conxita Ávila.

En la Antártida, en cambio, dado que la temperatura del agua es muy homogénea en toda la columna de agua, también se encuentran Osedax a muy poca profundidad.

"Cuando un cadáver de vertebrado llega al fondo marino del Mediterráneo y se queda a poca profundidad, son las bacterias de vida libre las que degradan los huesos y descomponen la materia orgánica. A más profundidad, hay menos presencia de este tipo de bacterias por las temperaturas más bajas, pero también hay Osedax que, mediante unas bacterias se alimentan de la materia orgánica retenida en los huesos y ayudan a descomponerlos", ha dicho Taboada.

Según los investigadores, la presencia de Osedax en esas latitudes podría tener relación con el contacto con las aguas más profundas y frías del cañón submarino de Blanes, una zona donde piensan que podrían vivir poblaciones más abundantes y estables de la nueva especie de Osedax.

"Necesitamos hacer más estudios para poder establecer si esta nueva especie, a la que aún no hemos dado nombre, sólo vive en las aguas poco profundas del Mediterráneo occidental o también se encuentra en aguas profundas de otras cuencas, como en el Mediterráneo oriental o el océano Atlántico", ha remarcado Ávila.

Por eso, los investigadores están pendientes de poder recoger nuevas muestras de esta nueva especie de Osedax del Mediterráneo para estudiar los caracteres morfológicos.

"Las únicas diferencias que hemos podido constatar respecto de otras especies -ha dicho Taboada- son de tipo genético".

Hasta ahora, sólo había seis especies descritas del género Osedax, aunque se ha constatado la existencia de más de 25.

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