Con una densa niebla, a primera hora de la mañana, se ponían en marcha los más de seis mil policías que han llegado a Santiago de Compostela para velar por la seguridad del Papa. Es el mayor despliegue policial en la historia de Galicia.
La zona especialmente 'sensible' ha sido el casco histórico de la ciudad, literalmente 'blindado' por la policía. No se podía entrar con mochilas ni con vidrios, y todos los bolsos eran registrados por los agentes.
Además de los agentes policiales, también médicos y enfermeros han hecho hoy jornada extra en Santiago de Compostela. Se ha montado un hospital de campaña y varios puestos sanitarios para atender posibles mareos, desvanecimientos.
En la plaza del Obradoiro, otros 500 voluntarios están encargados de velar para que todo esté perfecto y se siga la Misa con total normalidad.