Antes eran los bares y las discotecas y ahora las denuncias por ruido han comenzado a alcanzar a cualquiera que se exceda a la hora de hacer más ruido de la cuenta. Es el caso de un hogar de jubildos de Valencia, denunciado por el ruido que provocan las fichas de domino.
El centro podría cerrar si prospera la denuncia de los vecinos de arriba. Los jubilados no entienden el porque de la denuncia y aseguran que la denunciante pide 23.000 euros. "Si gana ella, no tenemos dinero para pagarle", reconocen los jubilados.
José se mudo a Jaraíz de la Vera buscando la tranquilidad de un pueblo y se encontró con los ensayos de una banda de música debajo de su ventana a diario. Este vecino asegura que "era un ruido insoportable. No podíamos ni hablar por teléfono, ni ver la televisión porque no se oía".
Por su parte, Estela Fernández, miembro de la cofradía María Magdalena, asegura que "no es tanta la molestia es una hora al día, son 20 minutos".
La denuncia de José ha prosperado y la banda se ha marchado con la música a otra parte, en concreto, hasta el campo de futbol en las afueras del pueblo. A pesar de ello, desde la cofradía afirman que "el pueblo no está con este vecino porque está intentando destruir una tradición que lleva años en Jaraíz".
Derecho al descanso de unos frente a la necesidad de ocio de otros. Los juzgados están recibiendo cada vez más denuncias por ruido y les están dando la razón a los denunciantes.
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