Es un momento único. Paula y Elder tenían el sueño de inmortalizarlo y lo han conseguido. Es muy poco habitual en España que un fotógrafo profesional entre en una sala de parto. Paula cuenta que en los hospitales suelen ser muy celosos de quién entra porque un parto no deja de ser una intervención.
Victoria Peñafiel ha sido la encargada de retratar el primer segundo de vida de esta pequeña. Sólo trabaja con bebés con menos de 15 días. Ha aprendido de los fotógrafos de bebés de Estados Unidos, donde esta disciplina está muy asentada.
Sus sesiones duran unas cuatro horas. En ellas, lo más importante es saber calmar al bebé, y a veces, a los padres: “Están muy pendientes de lo que estás haciendo, por eso intento explicarles que mi manera de cogerlos no es como lo cogen ellos, yo lo cojo de una determinada forma para conseguir una determinada pose”.
El resultado es un reportaje que cuesta unos 300 euros. También es cada vez más habitual encontrar fotógrafos que ofrecen sus servicios en los hospitales. Los padres, como Vanesa, aceptan encantados: “Es muy bonito tener un recuerdo de tan bebé, porque las fotos que les haces tú no quedan nunca bonitas y estas fotos la verdad es que están quedando preciosas”.
Aseguran que la demanda no ha parado de crecer en los últimos dos años. Son los modelos más delicados y exigentes pero son los únicos que hagan lo que hagan, atrapan todas las miradas.
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