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REPORTAJE 'A FONDO'

Empiezan a abrir negocios en Villar de Cañas, el pueblo del almacén nuclear

Se cumple un año desde que el Gobierno decidiera la ubicación del cementerio nuclear en un pueblo de Cuenca. Hoy ya hay máquinas trabajando en Villar de Cañas en la construcción del almacén, y en el pueblo han comenzado a abrir restaurantes, tiendas y un gimnasio, el único de la comarca. Incluso ha aumentado la población de la localidad.

  • Empiezan a abrir negocios en Villar de Cañas, el pueblo del almacén nuclear
  • Se cumple un año desde que el Gobierno decidiera la ubicación del cementerio nuclear en un pueblo de Cuenca. Hoy ya hay máquinas trabajando en Villar de Cañas en la construcción del Almacén, y en el pueblo han comenzado a abrir restaurantes, tiendas,… hasta un gimnasio, el único de la comarca. Incluso ha aumentado la población de la localidad
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Video: Antena3.com

Gabriel Relaño, Carlos Aguado  |  Madrid  | Actualizado el 04/12/2012 a las 16:50 horas

Un año después, el alcalde de Villar de Cañas, en Cuenca, sigue trabajando en su empresa, como siempre, aunque en el pueblo algo ha empezado a moverse. Cuando abra el Almacén Temporal Centralizado, conocido como cementerio nuclear, en el pueblo hará falta de todo: restaurantes, hoteles y tiendas.

El primer síntoma de prosperidad se ha notado en la demografía. Hace un año había censados 450 habitantes; hoy son algo más de 500. Y siguen llegando candidatos para vivir y trabajar en el pueblo.

Juan Vicente ha venido desde Valencia a abrir el único gimnasio de la comarca. Enfrente del gimnasio, Nieves ha abierto un supermercado. También hay farmacia, centro de salud, varios bares y restaurantes. Incluso la gasolinera cerrada desde hace décadas, abrirá en breve.

A dos kilómetros del pueblo, los trabajos de construcción del almacén ya son visibles: hay maquinaria haciendo análisis de los terrenos definitivos donde irán las instalaciones.

Aunque a lo largo de este año se han oído voces contrarias al cementerio, el dinero ha comenzado a fluir. Aún tendrán que esperar al menos cinco años a que abra el almacén para comprobar si esta fiebre del oro da sus frutos.

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