Es fácil encontrarlos. Los productos caducados según la ley no deberían estar al alcance del consumidor. Sobretodo en pequeñas tiendas de alimentación en las que no se cumple. Los responsables cuando se les advierte de la existencia de un producto caducado lo retiran inmediatamente y además revisan toda la balda en que se encontraba.
Existen laboratorios especializados en descubrir los microorganismos en esos productos caducados ya que un alimento en esas condiciones tiene mucho riesgo para la salud del consumidor.
Normalmente el usuario no distingue entre la fecha de caducidad y el aviso de consumir preferentemente, que en realidad expresa que después de esa fecha no se garantizan las condiciones iniciales del producto.
Hay productos a los que nadie parece tener miedo una vez caducados. Muchas veces nos equivocamos y vemos un producto que caduca en un año, pero a lo mejor la fecha de consumo tiene que ser en tres días como por ejemplo una leche pasteurizada.
Fijarse en la fecha de caducidad y una vez abierto consumirlo en el plazo indicado, es la regla de oro para no sufrir una intoxicación alimentaria.