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El clan de los Raducan obligan a dos menores a prostituirse en el Polígono Marconi, en Madrid

Agentes de la Policía Nacional encuentran lo que estaban buscando sin descanso. Dos menores son obligadas a ejercer la prostitución en el Polígono Marconi, en Madrid. Una de ellas solo tiene 16 años y ha sido secuestrada. La otra es aún más joven, tiene 14 años. Sus hermanos y su madre controlan el negocio de la prostitución callejera en la zona.

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Ángel Pinto / Almudena Cabrero  |  Madrid  | Actualizado el 12/07/2012 a las 22:42 horas

Aquí nadie se mueve sin el permiso de la familia Raducan, un clan de proxenetas que explotan a un centenar de compatriotas. Al frente de la organización se encuentra Rodica, la matriarca. Como lugartenientes, sus dos hijos: Lonut y Florin. Con mano firme, controlan a las chicas.

El polígono industrial Marconi es un hormiguero de plazas, rotondas, aparcamientos y 24 calles. Aquí, centenares de jóvenes (la mayoría rumanas y nigerianas) alquilan su cuerpo bajo la atenta mirada de sus proxenetas.

Este imperio del sexo callejero surgió hace doce años de la mano de Loan Clamparu, más conocido como “Cabeza de cerdo”, un ciudadano rumano perseguido durante una década por la policía de media Europa. Fue detenido en España el pasado mes de septiembre y condenado a 30 años de prisión. La policía calcula que ha introducido en nuestro país a más de 600 mujeres para ejercer la prostitución.

Su lugarteniente,  Dorel Inocentiu, al que todos conocían como “El Señor del Polígono”, tomó el relevo. Su adicción a la cocaína le convirtió en un jefe extremadamente violento.

Cuando la policía le detuvo en el 2010, portaba una libreta en la que apuntaba el tributo que debían pagarle, semanalmente, las mujeres ajenas a su organización por ejercer la prostitución en su territorio. Tras su detención, los Raducan se hicieron con las riendas del polígono.

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