Al primero de El Juli se le acabó pronto la vida, tanto, que se echó cuando se vio podido y hubo de ser apuntillado. Quizá por eso el madrileño apostó dejando crudo en varas al quinto, toro astifino y abierto de cuerna que se movió con la emoción del toro sin atemperar. El Juli aguantó su fuerte acometida muy enraizado en la arena y condujo con aplomo y mando su embestida para acabar mostrando su supremacía en la distancia corta.
La cara amarga la sufrió en sus carnes Juan Mora, primero herido en el escroto al saludar a pies juntos al cuarto y más tarde en la cara interna del muslo derecho al rematar una serie al natural, visiblemente mermado por el percance anterior. No pudo el placentino acabar con éxito la tarde de su retorno a Pamplona.
Por su parte, Castella hizo el esfuerzo con sus dos otros, primero con uno estrecho y astifino que intentó saltar al callejón de salida y también amagó con echarse luego, y más tarde con un colorado voluminoso al que aprovechó la inercia para ligarle muletazos por ambos pitones que no tuvieron la ligazón deseada por el torero, pues cuando se quedaba en el sitio el animal protestaba.
FICHA DEL FESTEJO
Toros de Núñez del Cuvillo, serios, desigualmente presentados, astifinos, y en general bajos de raza.
Juan Mora: silencio en el único que mató.
El Juli: silencio, silencio y dos orejas.
Sebastián Castella: silencio en su lote.
'El Juli' sale a hombros por la puerta grande de la Plaza de Toros de Pamplona