Agustín ha decidido convertir esta basura en arte. Recoge las botellas, las lava y las tritura de manera artesanal. Después de mucho trabajo, convierte el vidrio en lámparas, joyas, ceniceros, útiles de cocina relojes, vidrieras para puerta y ventanas, etc. Sin milagros, en San Fermín la basura se convierte en una joya.