Viajamos hasta Barcelona gracias a la instatánea que nos ha enviado Elena Sánchez. Se trata de la Catedral gótica de la Santa Cruz y Santa Eulalia de Barcelona.
El templo actual se construyó durante los siglos XIII a XV sobre la antigua catedral románica, edificada a su vez sobre una iglesia de la época visigoda a la que precedió una basílica paleocristiana. El edificio es Bien de Interés Cultural y, desde el 2 de noviembre de 1929, Monumento Histórico-Artístico Nacional.
Está dedicada a la Santa Cruz desde el año 599 y se añadió a partir del año 877 a Santa Eulalia, patrona de la ciudad de Barcelona, una joven doncella que, de acuerdo con la tradición católica, sufrió el martirio durante la época romana.
El origen más remoto de la catedral de Barcelona corresponde a una basílica de tres naves que al-Mansur destruyó en el año 925. Los restos de esta basílica se pueden ver en el Museo de Historia de la Ciudad.
La fachada del templo permaneció inacabada hasta principios del siglo XX. Fueron los arquitectos Josep Oriol Mestres y August Font i Carreras quienes acabaron las obras, inspirándose en un dibujo de principios del siglo XV del arquitecto francés Mestre Carlí; así, pues, no es de estilo gótico catalán, sino nórdico. Esta fachada mide 70 metros de altura y está coronada con una imagen de santa Helena, del escultor Eduard Alentorn.
En el claustro hay un surtidor donde el día del Corpus se hace bailar un huevo y, también, hay un estanque con trece ocas blancas, que son los años que tenía santa Eulàlia, según dice la leyenda, cuando la martirizaron.
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