Un grupo de jóvenes fueron los primeros en salir a las calles, lo hicieron en la ciudad de Deráa, animados por el triunfo de las revueltas árabes en Egipto y Túnez.
Se atrevieron a pintar un graffiti pidiendo la marcha del presidente Al Assad. Fueron detenidos y torturados. Fue el principio de una represión por parte del ejército sirio que la ONU cifra en casi 8.000 muertos y más de 12.000 mil desplazados muchos en campamentos como éste de Turquía.
Su presidente ha utilizado el pretexto de una conspiración internacional para justificar la violencia y vive aislado de los acontecimientos y derrochando dinero según revelan emails interceptados por la oposición.
Esa violencia ha sido especialmente cruenta contra el barrio de Bab Amro en Homs, asediado hasta que hace unas semanas caída. En uno de esos bombardeos murieron estos dos periodistas y Siria se quedaba sin testigos, tras la marcha del resto, su lugar lo han ocupado vídeos como este de torturas a los heridos de un hospital.
Hasta el momento la comunidad internacional no ha conseguido nada, el veto de Rusia y China hacen imposible condenas de la ONU. La última esperanza de la diplomacia esta puesta en Kofi Annan nombrado mediador para este conflicto.
Ahora tras la caída de Homs y de Idlib los combates han vuelto a Deráa, el lugar donde hace un año unos jóvenes pintaban un deseo: el de la caída del régimen.

El ambiente bélico se ceba con los niños en Siria
La artillería siria destroza Homs
Clinton advierte de que el bloqueo en la ONU podría provocar una guerra civil
Violentos combates entre los rebeldes y el Ejército sirio
Muere un periodista francés en Homs en un ataque terrorista
Así falleció Muamar Gadafi
Los lujos del dictador Gadafi al descubierto
Gadafi, un extravagante al mando de Libia
Disparan en Libia a un miembro del equipo técnico de Antena 3
Los rebeldes acorralan a Gadafi en Trípoli