REAL MADRID 0-0 VALENCIA. Lo más increíble de todo no fue el empate del Madrid o las intervenciones Guaita y Casillas. Lo que fue inverosímil fue que no hubiera goles en el Santiago Bernabéu. El Valencia y el Real Madrid acumularon una cantidad ingente de ocasiones para mover el marcador, pero al final todo quedo como empezó. Lo único que cambió fue la Liga, completamente abierta tras el tropiezo del equipo de Mourinho.
Pocas veces un empate a cero tuvo tanta emoción e intensidad. Cada disparo de Cristiano, Di María, Tino Costa o Aduriz estuvo acompañado por el sufrimiento y la incertidumbre de los 75.000 espectadores que acudieron al Bernabéu. Fue más una final que un partido de Liga.
Planteamiento perfecto de Emery
Los de Unai Emery se plantaron en el estadio del líder, un campo inexpugnable menos cuando lo visita el Barcelona de Messi, con la convicción de poder mirar de tu a tu al Madrid. Y lo hicieron. Poco a poco, metro a metro ahogaron la zona de creación del Madrid y se fueron asomando al área apoyados en Aduriz y Piatti.
El primer tiempo giró sobre Tino Costa, un mariscal en el centro del campo. El Madrid salió con la presión de saber el resultado del Barcelona pero con la convicción del que sabe que dispone de una pegada mortal. Esta vez no le funcionó aunque no fue por ausencia de ocasiones. A los siete minutos Cristiano dejó su sello en el poste izquierdo de Guaita. Acto seguido respondió Feghouli. El partido fue de ida y vuelta.
El portugués gozó de tres ocasiones muy claras en la primera parte pero unas veces su falta de puntería y otras el acierto de un inmenso Guaita evitaron el tanto del Madrid. El Bernabéu todavía andaba lamentándose de un cabezazo de Cristiano tras un gran centro de Higuaín cuanto Tino Costa lanzó un obús a la cruceta de Casillas. El Bernabéu comenzó a comprender que esta vez no sería tan fácil.
El mayor mérito del Valencia fue contener de forma más o menos clara las andanadas constantes del Madrid. Sin goles se llegó al descanso y con un ligero runrún en la grada que no hacia presagiar una calmada segunda parte. Mourinho decidió mover el banquillo y meter a Di María para revolucionar el partido. El argentino a punto estuvo de conseguirlo pero también se encontró ante Guaita, al igual que el resto de sus compañeros.
Guaita hace un milagro
La segunda parte fue agónica. Con ocasiones cada minuto. A un disparo de Ronaldo respondía Mathieu con otro. A uno de Di María le replicaba Pablo Hernández. Casillas y Guaita tuvieron trabajo para aburrir. Incluso hubo hueco para la polémica, sobre todo tras una acción en la que Cristiano cayó ante Víctor Ruiz. Con la repetición en la mano pudo pitar penalti pero nadie puede achacar al arbitraje el resultado final. Benzema tuvo el tanto de la victoria pero de forma inexplicable no logró marcar.
El Madrid acabó el partido colgado en la portería del Valencia y sólo Guaita evitó la victoria del Madrid. El Domingo de Resurrección la Liga resucitó. Nadie gana esta competición en abril. A los de Mourinho les toca sufrir. Y el miércoles al Calderón...
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