[an error occurred while processing this directive]
JORNADA 1 | LEVANTE 1-1 ATLÉTICO

Óliver Torres augura dulces sueños a un Atlético que empató a uno ante el Levante

El Atlético comienza su nuevo intento por alcanzar la Champions con un empate a uno ante el Levante en el Ciutat de Valencia en el que los rojiblancos fueron de menos a más. Tras una caraja brutal que les costó un gol a los cinco minutos, los de Simeone se repusieron y terminaron empatando y dominando un partido en el que el protagonista fue el debutante Óliver Torres.

Óliver Torres controla un balón con el pecho Óliver Torres controla un balón con el pecho | Foto: EFE

Jorge Bautista  |  Madrid  | Actualizado el 23/08/2012 a las 19:24 horas

Torres. Ése parece ser el apellido del siglo XXI en el Atlético. Si a principios de los 2000 fue un tal Fernando Torres el que se convirtió en el ídolo de la afición en su debut ante el Leganés en Segunda, ahora le ha tocado el turno a Óliver Torres debutar en el empate a uno de los rojiblancos ante el Levante en un partido que comenzó muy cuesta arriba para los intereses de los de Simeone.

Porque los fantasmas del pasado en el Ciutat de Valencia sobrevolaron con fuerza al Atlético al comienzo del partido. El Levante salió como una moto y en cuatro minutos ya había llegado dos veces con relativo peligro al área de Courtois. Al quinto minuto el peligro se tornó en realidad y El Zhar batió al meta belga con un tiro desde la frontal tras un rechace en un saque de esquina.

Se ponía el partido de cara para los de JIM. Los granotas tenían el marcador a favor ante un rival dormido y tocaba aprovechar las armas que les han llevado a la Europa League. Tocaba juntarse atrás, tocaba estar bien posicionados, tocaba dejar al rival el dominio del balón, salir rápido arriba aprovechando la velocidad de Ángel y, por supuesto, crear todo el peligro posible gracias al buen juego a balón parado de Barkero.

El Levante se echó excesivamente atrás
Parecía funcionar, pero las apariencias engañan. Poco a poco, y con tanto balón que le dejaron al Atlético, los de Simeone empezaron a encontrarse cómodos sobre el Ciutat de Valencia y empezaron a comprender el esquema que el Cholo había puesto en liza por las bajas de sus dos laterales titulares. Un esquema raro, con tres centrales y dos laterales de largo recorrido.

Poco a poco esas dos bandas de largo recorrido fueron entrando en contacto con la pelota, fueron encontrando a Tiago y a Gabi en mediocampo. Y fueron encontrando a Arda Turan. El turco se echó el equipo a la espalda con su gran talento y con una de sus genialidades fue como el Atlético encontró el camino del empate. El 10 debió pensar que si desde el área no se puede, habrá que intentarlo desde fuera. Y desde fuera sacó un tiro imparable para Munúa para poner las tablas en el luminoso.

Y es que Arda es uno de esos jugadores únicos. De esos que es capaz de levantar de sus asientos a toda una afición, tenga el color que tenga por bandera. Un jugador de los que lleva el cuero pegado al pie, de los que siempre tiene una idea en mente, de los que todo lo que hace lo hace con un motivo. Un jugador de los que el Atlético necesita porque, a falta de Diego, el Vicente Calderón necesita de un mago.

El Atlético estaba a pleno rendimiento frente a un Levante más preocupado por no perder la compostura que de por atacar, maniatado en su ofensiva por la presión de la zona de medios rojiblanca que no tardaba en recuperar el cuero. Y menos mal, porque si no lo hacían la defensa se mostraba bastante nerviosa. Godín y Miranda aliaron sus errores para dejar la pelota muerta en la frontal del área que Iborra mandó al travesaño, haciendo temblar a la portería y al propio Courtois.

Pero los de Simeone tenían el partido controlado en su primera mitad, salvo por ese susto de Iborra. Los rojiblancos supieron manejar el ritmo del choque en ese compás de duelo pausando el ritmo y teniendo paciencia hasta ver cumplirse los primeros 45 minutos del tiempo reglamentario, lo que no impidió que viéramos un detalle de lujo de Adrián en un regate de tacón.

Óliver sale por Adrián en el 62'
Para detalle el que se vio tras la reanudación. Y no fue en el terreno de juego, sino en sus aledaños. Simeone mandó calentar a Raúl García, a Koke... y a Oliver Torres. El chaval de 17 años se ha convertido, al igual que en su día Fernando Torres, en el nuevo ídolo de la afición rojiblanca gracias a su destacada labor en el Europeo sub-19 y en la pretemporada con el Atlético. Pero quedaba la duda de si al Cholo le temblaría el pulso con él a la hora de la verdad.

Y no le tembló. Para nada le tembló. Corría el minuto 62 de partido cuando el técnico argentino llamó al extremeño para que se fuera despojando del chándal. Óliver, con el número 30 a la espalda, recibió los consejos y las 'carantoñas' de Simeone en el que se recordará como el debut en Primera de uno de los jóvenes más prometedores del fútbol español, como el debut del llamado a llevar la manija del mediocampo del Atlético.

Tocaba salir. El 30 por el 7, decía el luminoso. Se marchaba Adrián. No había tenido su día el asturiano, al que le dura la caraja de los Juegos Olímpicos de Londres. Pero ahora era su turno, era el turno de Óliver Torres. El joven jugador tenía 30 minutos para demostrar su enorme talento y no le temblaron las piernas en ninguna de las acciones en las que participó. Desparpajo y calidad tiene de sobra, y le falta miedo.

Él no entiende de miedos, de nerviosismos. Tuvo algún que otro error sí, pero sus detalles con el balón dejan ver que el Atlético tiene en su entidad a uno de esos jugadores que no se compran. Que ya se tienen. Óliver manejó la bola pegada al pie, se alió como nadie con Arda, se ofrecio a todos y cada unos de sus compañeros, e intentó filtrar varios pases entre líneas a los que a punto estuvo de llegar Falcao.

Un partido demasiado trabado
Un Falcao que pidió penalti en una acción de Kader, que también debutó y con nota al salir por Silvio. El colombiano intentó como pudo conectar con el cuero pero no lo logró, en parte también porque la defensa del Levante le impidió moverse con comodidad para alcanzar la pelota e introducirla así a las mallas de Munúa. Un Munúa que, de haber rematado Radamel, poco habría podido hacer para evitar el segundo del Atlético.

Pero el segundo no llegó, y no llegó porque el equipo rojiblanco tampoco pudo meter mano en toda la segunda parte a un Levante muy bien plantado, muy bien organizado y con una mentalidad inquebrantable. Los granotas llevaron el partido a su terreno y poco a poco el choque se fue enrareciendo, se fue ralentizando. Se fue perdiendo ritmo debido a todos los parones por las numerosas faltas de uno y otro equipo y los seis cambios realizados.

Un punto para ambos al comienzo de temporada y ahora a pensar en otras cosas. El Levante, con la mente puesta en su partido de Europa League ante el Motherwell escocés. El Atlético, a conquistar otra Supercopa de Europa en Mónaco ante el Chelsea como hiciera en 2010 ante el Inter.

Compartir en:
PUBLICIDAD