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JORNADA 4 | ATLETICO 4-3 RAYO

El Atlético pasa de la perfección al miedo en tan sólo diez minutos

Y pensar que la afición rojiblanca era tan feliz en el minuto 80... Menudo susto se llevó el Atlético ante el Rayo cuando pasó de ir ganando 4-0 haciendo un futbol espectacular a ver cómo los rayistas se ponían 4-3 en el descuento. Fiesta sufrida para el supercampeón de Europa que termina con final feliz.

Mario Suárez celebra su gol junto a Falcao Mario Suárez celebra su gol junto a Falcao | Foto: EFE

Jorge Bautista  |  Madrid  | Actualizado el 17/09/2012 a las 00:28 horas

Otra vez las dos caras. Las dichosas dos caras del Atlético. Esas dos caras de un equipo capaz de pasar del júbilo al ridículo en la misma competición... y en el mismo partido. Tal y como pasó ante el Rayo. Los rojiblancos hicieron cierto el dicho de fútbol total para ganar 4-0 hasta el minuto 82 y de ahí a casi pasar al desastre total al ver cómo el choque se puso 4-3 en el descuento.

Pero, aún con ese susto, la verdad es que el Atlético demostró estar en un gran estado de forma, al menos cuando compitió de verdad frente al Rayo. Rápido, ágil, veloz, habilidoso, presionante, con fuerza, con las ideas claras... sabiendo a qué tiene que jugar y cuáles son sus principales armas para aprovecharlas. Y vaya si lo hacen.

Desde el primer minuto los pupilos de Simeone fueron a por el partido y arrollaron al Rayo en un comienzo vibrante en el que los rayistas no salieron de su área. Porque todo es más fácil cuando sales con la moral por las nubes, y el Atlético tiene dicha moral en la estratosfera.

El Atlético arrolla a los de Vallecas
Los jugadores salieron enchufadísimos, todos ellos. Cada uno sabía qué tenía que hacer. Juanfran y Filipe resultaban dos puñales por la banda, Mario y Gabi cortaban y distribuían rápido y sin complicaciones para que Arda Turan sacara sus trucos y llevara los balones a donde tienen que llegar, al área.

Un área en el que habitaba Falcao, por un vigilado Falcao. Y por Diego Costa, que llamaba menos la atención de los defensas. Y eso lo aprovechó el brasileño, que se marcó un partidazo en el que su primer detalle fue la asistencia para que Mario, o 'Supermario' Suárez, pusiera el primero en el luminoso.

El Rayo fue de menos a más, a poco más, y de ahí a menos. Es cierto que se recuperó del acoso rojiblanco, aunque aún así no tiró ni un sólo tiro a puerta en los 45 primeros minutos. Salieron valientes y eso les salió caro, porque el 3-4-3 hizo que las bandas en defensa no existieran y, a pesar de tener más balón, el Atlético estuvo cómodo así y aprovechó los laterales.

Cuatro a cero y a sestear
Eso quedó claro, muy claro, en el comienzo de la segunda parte. Un comienzo que hizo disfrutar a una afición que no sabía lo que la esperaría luego... En diez minutos el Atlético explotó las carencias del Rayo con dos goles calcados obra de Koke y de Arda Turan, para posteriormente ser Falcao el autor del cuarto tanto al transformar un penalti, dudoso penalti, a Diego Costa.

A partir de ahí, Simeone movió el banco para dosificar a los suyos y para que algunos de los jugadores escuchasen un más que merecido aplauso. Merecido y quizá adelantado viendo el final, porque tanto cambio descolocó y descontroló el partido y, aunque el Atlético tuvo sus ocasiones, con penalti no pitado a Filipe incluido, el Rayo fue ganando alas.

Final feliz con susto incluido
Porque el Atlético es único. El único capaz de ganar 4-0 en el minuto 80 y terminar pidiendo la hora. De realizar un espectáculo bestial hasta el final del partido y ver cómo el Rayo le encerraba en su área con 4-3 en el descuento. Porque, directamente, se dejó llevar. Se dejó llevar demasiado, y pensó antes de tiempo en el próximo encuentro de la Europa League.

Y eso que Delibasic avisó con su doblete en el 85 y en el 87, pero ni con esas el Atlético se enteró de la película. Leo haría el tercero en un gol que sólo encaja el equipo rojiblanco (con tres rebotes en el área) y provocó que el Rayo, que no había hecho nada en el 80 % del partido, llegara al descuento con 4-3 y con mucho que ganar y nada que perder.

Perder perdieron, pero no se rindieron y demostraron que son un equipo que no tira la toalla por más empinado que esté el camino. El Atlético ganar ganó, pero el sabor del triunfo no es el mismo que había hasta los últimos diez minutos. Con todo, eso no debe empañar la imagen de cuando se dedicó a competir. Cuando demostraron por qué son el supercampeón de Europa.

Ahora, y sólo ahora, tras el término del encuentro, es cuando se ha de pensar en el próximo envite. Un envite en el que las relajaciones no se permiten. Y es que si se quiere reeditar el título de Europa League conseguido en Bucarest el Atlético no puede dejarse llevar ni un minuto en ningún partido.

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