ESPAÑA 4-0 ITALIA. La campeona de Europa llegaba con la hercúlea tarea de repetir título, una hazaña que ningún equipo había logrado. Muchos desconfiaban de un equipo con bajas importantes (Villa y Puyol) y muchas dudas en sus delanteros. España enterró todos los debates mostrándose como la mejor de Europa.
Ante Italia, el rival ante el que debutó hace casi un mes en Gdansk, España firmó otra página de oro en el fútbol español. Fue una exhibición en todas las líneas y sobre todo en el centro del campo, la zona que ha hecho inmortal a este equipo.
Italia salió con la idea de presionar la salida de balón del España, la fórmula que a punto estuvo de funcionar a Portugal. Pero esta vez el equipo de Prandelli se encontró con la lmejor España.
Xavi se reencontró con su mejor juego y, junto a él, Iniesta, Silva y Cesc gobernaron el partido. Desde el comienzo, al margen de un disparo de Pirlo en el primer minuto, el encuentro fue una catarata de ocasiones de la selección española. Ramos, en dos ocasiones, y Xavi avisaron a Buffon antes del primer gol.
Silva rompe la final
Al cuarto de hora de juego Xavi se giró, encendió su gps y descargó sobre Iniesta. El manchego vio el desmarque por la derecha y metió un pase milimétrico al hueco. Cesc aguantó a su defensor y ante la salida de Buffon la puso atrás. Silva apareció y tras un remate complicado de cabeza colocó el balón dentro de la red.
Italia trató de reaccionar en cinco minutos de pura presión y coraje. Cuatro saques de esquina consecutivos fueron solucionados por Casillas y Ramos, impresionante el partido de ambos. Casillas todavía solucionó un par de situaciones peligrosas a disparos de Cassano y De Rossi.
Tras ese intento de reacción por parte de Italia, España volvió a coger el timón y ya no lo soltó en todo el partido. A cinco minutos del final un balón en largo de Casillas lo pinchó Xavi en el centro del campo. Jordi Alba, tremena la Eurocopa del lateral, rompió por el centro con una carrera meteórica, el de Terrasa se la puso al hueco y Alba definió por un lado.
Prandelli se fue al descanso perplejo, abrumado por la exhibición la campeona de Europa. Quitó a Cassano y metió a Di Natale. A punto estuvo de darle resultado. La primera la tuvo el delantero de cabeza y se perdió por encima del arguero, y la segunda sólo ante Casillas, pero por algo el de Móstoles es el mejor meta del mundo.
Entre medias el colegiado se tragó un penalti de libro de Bonucci tras un cabezazo de Ramos. Pero España fue tan superior que no pasó de ser una anécdota más. Prandelli se la jugó con un último cambio, entró Motta por Montolivo, pero era la noche de España. Y de Vicente del Bosque.
El salmantino acertó hasta con los cambios. Metio a Torres, Pedro y Mata. Los dos jugadores del Chelsea completaron una goleada nunca vista en una final de la Eurocopa. Fue tal la superioridad de España que la afición lo pudo celebrar con toda la tranquilidad del mundo.
Todo comenzó en Viena y se cerró en Kiev. España firmó el ciclo más exitoso de una selección nacional en la historia del fútbol. El futbol internacional está gobernado por el imperio español. Un imperio en el que de momento no se pone el sol.
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