El 5 de diciembre de 1.791 el “amado de Dios”, el hombre mimado por los dioses entraba en la eternidad. Su último año de vida fue un tiempo de gran productividad creativa. Compuso, entre otras grandes obras, La flauta mágica, el último concierto para piano y orquesta, nº 27 en si bemol mayor KV 595, el Concierto para clarinete en la mayor KV 622, el último de su gran serie de quintetos de cuerda KV 614 en mi bemol mayor y el inacabado Réquiem en re menor.
Mozart siempre vivió acuciado por las deudas, sin embargo, al final de su vida, su situación económica mejoró. Aparecieron patrocinadores dispuestos a pagar por adelantado al genio. Pero el tiempo se le acababa y su salud empezó a empeorar. Mozart se sintió enfermo durante su estancia en Praga durante el estreno de su ópera La clemenza di Tito compuesta como un encargo para los festejos de la coronación de Leopoldo II como emperador. Al regresar a Viena, Mozart se puso a trabajar en el Réquiem y preparó los ensayos de La flauta mágica, su último gran éxito. Poco después, su salud empeoró. Caminaba con su esposa por el Prater cuando de pronto se sentó en un banco y muy agitado comentó con ella que alguien lo había envenenado.
A partir de ese momento, Mozart ya no se levantó de la cama. El 5 de diciembre de 1.791 aproximadamente a las doce de la madrugada, llegó el doctor Closset de la ópera y ordenó que le pusieran compresas frías de agua y vinagre sobre la frente para bajarle la fiebre. Mozart perdió el conocimiento y no volvió a recuperarse hasta su muerte. Según Sophie, los últimos suspiros de Mozart fueron «como si hubiera querido, con la boca, imitar los timbales de su Réquiem
A las doce y cincuenta y cinco minutos de la madrugada, Mozart falleció en Viena a la edad de 35 años, 10 meses y 8 días.
La inesperada y misteriosa muerte de Mozart ha suscitado gran interés desde el principio. En el acta de defunción oficial constaba que el compositor austriaco había fallecido a causa de una “hitziges Frieselfieber” (fiebre miliar aguda) una descripción que no basta para identificar la causa en la medicina moderna y que es demasiado amplia e inexacta, ya que no se llevó a cabo la autopsia debido al avanzado estado de descomposición en que se encontraba el cadáver.
Se han propuesto una multitud de teorías sobre la muerte del compositor, incluyendo triquinosis, gripe, envenenamiento por mercurio y un extraño achaque en el riñón. La práctica de sangrías en los pacientes era común en la época y también se cita como un posible factor que contribuyera a su muerte. Sin embargo, la versión más ampliamente aceptada es la muerte por una fiebre reumática aguda.
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