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En un mes de… 1.913

“La Gioconda” vuelve a casa

La angustia duró dos años y medio. El mundo del arte volvió a respirar tranquilo en diciembre de 1.913, cuando La Gioconda volvió a su casa del Louvre. Su aventura comenzó el 21 de agosto de 1.911. Ese día  sonaron las alarmas en el museo del Louvre. La Gioconda había desaparecido. Alguien había robado la sonrisa más famosa de la historia. La desaparición de La Gioconda fue un acontecimiento informativo que recorrió el mundo entero y acaparó las portadas de toda la prensa. A partir de ese momento, surgió una pregunta: ¿Quién se llevó el cuadro?

“La Gioconda” vuelve a casa  “La Gioconda” vuelve a casa | Foto: agencias

antena3.com  |  Madrid

El mismo día 21 de agosto de 1.911, nada más conocerse el robo del cuadro de Leonardo, comenzaron a aparecer las teorías más absurdas y disparatadas. Había quien aseguraba que el robo era una venganza por el espolio artístico llevado a cabo por Napoleón cuando conquistó Italia. Otros se apuntaban a la tesis más sencilla, el robo era obra de una banda de ladrones de arte, ladrones de guante blanco.

Dos años después, en 1.913,  la Gioconda volvió a aparecer. El anticuario florentino Alfredo Geri recibió una carta firmada por un tal Leonardo que decía: «Tengo en mi poder la obra robada de Leonardo da Vinci. (…)  Mi sueño es devolver esta obra maestra a la tierra de la que procede y al país que la inspiró». Geri invitó a Leonardo a mostrarle la pieza. El tal Leonardo fue detenido tras ser denunciado por Geri. El supuesto ladrón se llamaba Vincenzo Peruggia, un obrero que había trabajado en el Louvre. Cuando le preguntaron cuál había sido el móvil, Vincenzo aseguró que pretendía resarcir a Italia del expolio artístico efectuado por Napoleón.

De lo que no hay duda es de que Peruggia fue el autor material del robo: lo descolgó de la pared, le quitó el marco, lo escondió bajo su bata de trabajo y lo sacó del museo. Después, se dirigió a su apartamento. Y allí se quedó la Gioconda durante algo más de dos años, hasta que, por las buenas, en diciembre de 1.913,  Peruggia decidió devolverlo a la vida.

Son muchas las historias que han circulado sobre este robo. Una de las más extendidas cuenta que un misterioso marqués argentino encargó a un famoso falsificador seis copias de La Gioconda. Luego contrató a Vincenzo Peruggia para que robara el cuadro. Con el cuadro en paradero desconocido, pudo vender las seis copias como si fueran el original a ingenuos coleccionistas.

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