En un mes de agosto de 1711, el día 11, se celebró la primera carrera en el célebre hipódromo británico de Ascot. Fue la reina Ana quien vió en sus laderas un potencial inmenso para el galope de caballos.
El premio que donó Su Majestad para el ganador fue de cien guineas.
La carrera estaba abierta a cualquier caballo de ambos sexos, incluso castrados, que tuviera más de seis años. Cada uno tenía que cargar un peso de unos 76 kilos y participaron siete corredores.
El concurso tenía, entonces, muy poco parecido con las carreras actuales. Los caballos eran 'hunters' (utilizados para la caza), y la carrera constaba de tres series diferentes, cada una de cuatro millas de largo.
Las carreras se convirtieron, con el paso del tiempo, en un signo de clase, elegancia, excelencia y distinción.
El evento se celebra en junio y consta de cinco días de carreras: una de las reuniones más exclusivas de carreras de caballos en todo el mundo, con asistencia de representantes de muchas casas reales y dignatarios extranjeros.
Está presidido por la reina Isabel II y varios miembros de la familia real británica. Todos llegan en una carroza especialmente diseñada para este acto.
Hoy, Ascot tiene el honor de ser el mayor evento social en el calendario de Inglaterra. Las carreras, además, tienen un componente mediático gracias a los sombreros que lucen siempre sus invitadas.
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