El vicepresidente de EE.UU., Joe Biden, y el candidato republicano Paul Ryan han preparado su debate en la pequeña ciudad de Danville (Kentucky) bajo una gran presión de sus campañas, ávidas de que la cita se refleje en las encuestas.
Mientras Biden recibía sus últimas sesiones de preparación en su residencia de Wilmington (Delaware), Ryan llegará hoy a Lexington (Kentucky) para asistir a un acto de campaña y desplazarse después a Danville, la apacible localidad de poco más de 16.000 habitantes que acogerá el único debate vicepresidencial de la campaña.
Biden tiene ante sí el reto de frenar el descenso en las encuestas de Barack Obama desde su debate del pasado jueves en Denver (Colorado), en el que, según reconoció el propio mandatario, fue "demasiado correcto" ante los ataques del republicano Mitt Romney.
Ryan, por su parte, se enfrenta a sus 42 años a su primer debate a nivel nacional, y lo hace ante un veterano de la política estadounidense como Biden, quien le aventaja en experiencia en áreas como la política exterior, que estará por primera vez dentro del debate.
"El congresista Ryan intentará igualar la agresividad y la confianza que Romney mostró la semana pasada, y el vicepresidente Biden tratará de ser más asertivo, directo, crítico y beligerante que el presidente Obama", dijo a Efe Benjamin Knoll, profesor de políticas del Centre College de Danville, donde tendrá lugar el debate.
La presión, sin embargo, es mayor para Biden, que debe "detener el impulso que generó la campaña de Romney con su inesperado buen desempeño en el primer debate", según Knoll.
El vicepresidente se ha mantenido alejado de las cámaras y no ha concedido entrevistas a cadenas de televisión desde aquella en la que declaró su apoyo al matrimonio homosexual en mayo, un paso que obligó a Obama a pronunciarse poco después en el mismo sentido, no sin antes revolucionar la Casa Blanca.
La inclinación de Biden a salirse del guión hace que su actuación del jueves sea "impredecible", según apuntó a Efe el profesor de la Universidad de Maine Mark Brewer.
Para Knoll, en cambio, la "larga experiencia" del "número dos" de Obama en debates lo convierte en una apuesta segura, sobre todo si se tiene en cuenta que, cuando Biden participó en sus primeros debates presidenciales en 1987, Ryan aún estaba en el instituto.
El propio Romney subrayó esa diferencia el martes por la noche, cuando afirmó a la cadena CNN que el del jueves sería "el primer debate de Paul", para después añadir: "Quizá me equivoque, puede que haya hecho algo en el instituto".
Según su campaña, Ryan ha participado en realidad en al menos ocho debates en elecciones al Congreso estadounidense, y tal y como recuerda Knoll, "tiene una gran experiencia explicando asuntos a las audiencias y presentando difíciles problemas de presupuestos en una forma en que el votante medio pueda entenderla".
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