En el primer encierro se han podido ver los rituales y los amuletos con los que los mozos tratan de evitar los peligros del encierro. Como cada 7 de julio, la imagen de San Fermín se coloca en la hormacina de Santo Domingo.
A San Fermín le rodean velas y flores para que proteja a los mozos que participarán en el encierro. Se viven momentos de intensa emoción, sobre todo cuando le dedican jotas.
Antes de las jotas, los mozos se preparan para correr el encierro, estiran músculos y se hacen con un periódico del día que les servirá para guiar al toro, o incluso para protegerse de él.
Además del periódico, cada mozo tiene su particular ritual. Algunos utilizan rosarios, otros prefieren las estampas religiosas o camisetas de la suerte.
Creencias aparte, los veteranos de los encierros cuentan que lo más importante es "dormir bien, descansar mucho".