Un año después del desastre en Japón la vida cotidiana se recupera, aunque hay lugares donde hay más dificultades. Hemos estado en una ciudad cercana a la Central de Fukushima donde es muy difícil ver a niños por la calle. No juegan al aire libre por precaución ante una hipotética subida de la radioactividad. Pero los japoneses se las han ingeniado para lograr que sus niños hagan ejercicio a cubierto.
Recorremos la ciudad de Koriyama, a 60 kilómetros de la Central Nuclear de Fukushima. Aparentemente la vida transcurre con tranquilidad, pero hay algo que nos falta en cada imagen. Se trata de una ciudad donde no vemos niños.
Cuando hace un año explotó la Central todos los niños fueron sometidos a controles de radiación. Ninguno dio positivo, pero decidieron que durante un tiempo vivieran a cubierto por precaución. Una medida que según los pediatras les causa problemas."Están en su casa demasiado tiempo y han desarrollado dolores de cabeza, de espalda y stress".
Pero en Japón no hay lamentos, sino soluciones, por eso han abierto este enorme centro de ocio cubierto donde los niños pueden jugar. Los toboganes de fuera están vacíos, estos no. Hasta tienen su propia playa. " Es gratuito aunque tenemos un límite de plazas. Cada niño puede estar 90 minutos”.
Cuando se los llevan pasan frente a un dosímetro que marca negativo. Ellos son el futuro. Los que hablarán del desastre en pasado.
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