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Niños robados

Compraron a su hija por 200.000 pesetas en Melilla

María José sabe hace tiempo que sus padres la compraron. La venta tuvo lugar en Melilla. Fue valorada en 200.000 pesetas. Ahora busca a sus padres biológicos.

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    Teo Ibernón II. Compraron a su hija por 200.000 pesetas en Melilla

Teo Ibernón  |  Madrid  | Actualizado el 16/02/2012 a las 13:58 horas

Quiero poder mirarles a la cara y decir ya se quien es mi padre, ya se quien es mi madre, ya se como me llamo, porque ahora mismo tengo nombre pero no es mi nombre, tengo apellido pero no es mi apellido, y tengo derecho a saberlo como todas las personas porque yo tengo dignidad. Y a mi me vendieron por cuatro perras. Me gustaría saber si esas personas serían capaces de vivir la vida que he vivido yo.”

Es el anhelo de María José: conocer sus orígenes, desde pequeña supo que no podía ser hija biológica de sus padres, no se parecía a ellos. En Valencia destacaban sus rasgos marcadamente norteafricanos. En principio, le confesaron que era adoptada, pero en su partida de nacimiento consta como hija biológica.

No le cuadraba, a los 24 años tras mucha insistencia le dijeron la verdad. “Esto es un golpe psicológico tanto para mis padres como para mi. Estuvimos viendo a psicólogos y asistiendo a terapia para que saliera toda la verdad” Y la verdad es que sus padres la compraron, lo hicieron a través de una mujer, de una intermediaria que se ocupaba del tráfico de niños recién nacidos por dinero.

Sin preguntas y con los papeles en regla como si fueran hijos suyos. Isabel, la mediadora era sólo un eslabón de la cadena, la mafia estaba perfectamente articulada por varios puntos del país “Tuvieron que cruzar el estrecho y acudir a Melilla”. El 24 de abril de 1979, el matrimonio cruzó el estrecho.

El punto de reunión era un bar de Melilla. Allí tuvieron que esperar. Estaban nerviosos, eran una pareja de mediana edad, tenían más de cuarenta años, no podían tener hijos y llevaban mucho tiempo esperando poder abrazar a su propio bebé. Tras seis horas de espera llamaron desde el bar al teléfono de contacto, les dijeron que tuvieran paciencia y que la niña estaba en camino.

Al final, dos señoras se presentaron en el bar. Llevaban en brazos y bulto envuelto en una sábana, era una niña. Se la entregaron a la pareja a cambio de un sobre con doscientas mil pesetas. “Cuando me cogieron en brazos, yo iba cubierta de sangre, de sangre del parto. Eso me lo contó mi `madre´”

Con María José en brazos, con apenas una hora de vida, sin documentación y sin ropa infantil, embarcaron en un avión y regresaron a Valencia. “Llamaron a su contacto para decirle que transacción había sido hecha y entonces les dijeron que acudieran a ver a la matrona de La Fe para que les arreglase los papeles”.

Por 25.000 pesetas la comadrona estampó su firma en un documento falso. La matrona certificaba así que había asistido al parto en el domicilio particular de los compradores y que estos son sus padres biológicos. Una enorme mentira que perdura hasta hoy.

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