Amy y Blake, una relación de amor-odio | Foto: antena3.com'Drogas, sexo y rock´n roll', este podría ser el resumen del matrimonio de Amy Winehouse y Blake Fielder. Este joven 'productor' ha sido calificado por muchos como la perdición de Amy.
Amy y Blake se casaron en Miami en el 2007. Antes de este matrimonio, la cantante había reconocido en varias entrevistas tener problemas de alimentación y haber coqueteado con las drogas. Sin embargo, fue en octubre de 2007 cuando fue descubierta fumando marihuana en un hotel de Noruega.
Los escándalos y la polémica siempre rodearon a la pareja. En 2008, Blake estuvo en prisión por obstrucción a la justicia y agresión. Mientras, Amy continuaba con su carrera musical y sus fiestas, aunque confesaba seguir amando a Blake. Los rumores entorno a Fielder no cesaban y Amy tuvo que soportar intentos de suicidio del joven y chantajes.
Finalmente en enero de 2009 la pareja se rompe. De forma sorprendente, Blake pide el divorcio a Amy acusándola de infidelidad y solicita la mitad de su fortuna como compensación. Esta demanda no prosperó, la razón: Gilleen Morris. Una joven de 31 años, que aseguró estar esperando un hijo de Blake. El embarazo habría sido fruto de un fugaz romance durante su reclusión.
Al tiempo Fielder, que nunca ha dejado de sacar partido a su ex mujer, confesó en una entrevista: "Arrastré a Amy a las drogas, y no hay duda que sin mí no hubiese caído en eso. La llevé a la heroína, crack, cocaína y la autoflagelación".