Assassin's Creed ha conseguido llegar al estatus de clásico de los videojuegos. En sólo cuatro años ha conseguido hacerse un hueco en los anales de la historia. Y lo ha hecho a lo grande, con títulos que conseguían mejorarse a si mismos con cada nueva entrega.
Ahora, después de una tercera entrega que explotaba nuevas facetas en la historia de Ezio, y que ofrecía un modo online realmente interesante, llega el turno de cerrar el capítulo que ha supuesto Assassin’s Creed. Antes de pasar a la historia de un nuevo asesino, Ubi Soft ha decidido cerrar las cosas bien, contando algunos detalles realmente interesantes del pasado de Ezio, vinculándolo todo al pasado de Altair y, rizando el rizo, de Desmond, el descendiente de todos ellos que, en nuestros días, se introduce en un ordenador llamado Animus para rescatar los recuerdos ocultos de sus antepasados.
En la nueva aventura que sale en estos días, Assassin’s Creed Revelations, nos encontramos con un Ezio mayor, que tiene sus primeros achaques, pero que demuestra ser más mortífero que en sus comienzos en la hermandad de los Assassin. En sus viajes en busca de las memorias de Altair, con las que conocerá sus más íntimos secretos, acabará (y acabarás) comprendiendo hasta qué punto existen coincidencias en la historia de los dos asesinos, pese a la distancia espacial y temporal que los separa...
El juego continúa teniendo sus puntos fuerte muy altos. El argumento, pese a que en muchos momentos tontee con la ciencia ficción (cuando lo que quieres es que se quede en la narración histórica) es sólido y mantiene por si mismo el interés a lo largo de toda la duración del juego. Por otro lado, sigue y sigue igual de fuerte la jugabilidad que caracteriza a la serie. Assassin’s Creed es uno de los pocos juegos que muestran un control sólido y que hace ver la consistencia de las cosas. Ezio tiene un peso específico, lo notas, parece que notas el peso en los dedos cuando te agarras en una cornisa. Pese a ello, su control sigue siendo igualmente eficaz y rápido. Te hace sentir que todo es posible, que a todo lugar puedes llegar. Las nuevas opciones que contempla esta versión, como el gancho con el que puedes bajar mediante tirolinas o alcanzar nuevas distancias, así como el nuevo uso de las bombas, hacen que te sientas un Ezio más evolucionado, al que le está llegando la modernidad y que, por supuesto, marcan mucho la edad del protagonista (todos esos inventos los utiliza al llegar a la modernizada Constantinopla, en un momento en el que el auge de Florencia y Roma ya está quedando un poquito atrás.
Por último, aunque no menos importante, una vez más vemos un escenario repleto de vida, lleno de detalles, de calidad, de un aspecto alucinante, de historia y de muchos elementos que hacen que la experiencia sea digna de ser enseñada en un colegio (una vez más, en este aspecto, lamentamos la inclusión de detalles propios de la ciencia ficción.
Por lo tanto, tenemos una historia más que interesante, una jugabilidad tan conseguida como siempre y unos gráficos y un nivel técnico sobresaliente.... ¿Qué más le podemos pedir a un juego?
En este caso, lo más lógico sería contestar: que me aporte algo nuevo. No, Assassin’s Creed: Revelations no es un juego innovador. En su momento pudo serlo la primer entrega, pero tampoco lo fue. Y, pese a que con cada nueva entrega hemos notado mejorías y nuevas posibilidades, todas están edificadas sobre los mismos cimientos y no pueden sostener más de lo que ya sostienen, que no es moco de pavo.
El nuevo capítulo de la serie sigue las notas de sus antecesores, sigue si camino, como Ezio sigue el de Altair. Muchos elementos se repiten, no innovan y tienes a veces la extraña sensación de mezclar los últimos tres juegos en la cabeza. Es posible que la fórmula se quede viaja con la misma rapidez que en nuestras vidas Ezio ha pasado de 20 años a casi 60. Pero, ojo, no nos estamos quejando. Nos encanta haber pasado por sus vidas, haber vivido sus momentos gloriosos y, sobre todo, haber pasado por alguno de sus pasajes más surrealistas, como el que nos encontramos al final de la segunda entrega, y que nos vamos a desvelar, por si alguien no lo ha pasado.
En un año Ubi Soft prometió lanzar un Assassin’s Creed III que cambiase todo de nuevo. Un nuevo personaje, una nueva historia, jugosas novedades... Esperamos impacientes que llegue el momento. Y pese a lo que decimos, pese a que Assassin’s Creed pueda resultar algo monótono en algunos momentos, estamos seguros de que le echaremos de menos. Hemos pasado por una vida entera, segando las de nuestros enemigos. Hemos visto como Ezio crecía, de chaval impetuoso a maestro de asesinos. Sí, cuando pasamos de Altair, con su talante serio y su voz fría al irreverente Ezio nos pareció un cambio a peor. Sin embargo, enseguida nos encontramos con que el juego que protagonizaba era maravilloso. Y eso hizo que la experiencia se hiciese más y más grande. Queremos mucho a Ezio. Y le vamos a echar de menos.