El otro día estaba en una cena en casa de amigos y otras personas que no conocía. Una de estas personas tocó el tema de la religión y comenzó así una acalorada discusión sobre lo que cada uno pensaba y sentía acerca de Dios, las iglesias, sacerdotes, musulmanes, budistas, ateos, etc.
La anfitriona, mi amiga, desde un principio intentó evitar el tema por aquello de "en las reuniones es mejor no hablar ciertos asuntos, como religión o política para que no surjan discrepancias". Es cierto, siempre se termina discutiendo porque la mayoría de las personas pensamos diferente, nuestros sentimientos son diferentes, tenemos distintas creencias y vemos la vida de la forma en la que nos ha tocado vivir, pero lo peor de todo es que somos poco tolerantes.
No sabemos escuchar la opiniones de los demás, porque al fin y al cabo es lo que son: opiniones, experiencias personales. ¿Tan difícil es escucharnos, respetarnos, tolerar lo que opinen otros sin que eso nos afecte de manera negativa por el simple hecho de pensar diferente?
No me excluyo de esto para nada, ya que muchas veces me he visto formando parte de esas discusiones acaloradas cuando escucho algo que en mi cabeza no tiene sentido. Creo que debatir sobre diferentes temas puede ser muy interesante porque nos puede ayudar a ver otras perspectivas, podemos aprender mucho si intentamos escuchar y abrir la mente, pero por lo general no es así, en seguida emitimos juicios sobre los demás.
Realmente creo que si fuéramos TODOS más tolerantes, éste sería un mundo pacífico, con más amor...
Algunos temas deben evitarse para no enfrentar a los invitados.