En varias entrevistas me han preguntado sobre los cuidados de belleza que llevo a cabo para cuidarme, siempre contesto lo mismo: "Me cuido más para estar sana que para estar guapa". No les voy a mentir, ese porcentaje de vanidad y coquetería que tenemos las mujeres me persigue, pero no es algo que predomine en mi cabeza o por lo menos no permito que así sea. Creo que la sociedad en la que vivimos nos ha llevado a no darnos cuenta de ello.
Intentamos seguir ciertos cánones de belleza que se nos han impuesto y conozco a mucha gente que si no los consigue no se siente feliz. Me parece un grave error basar la felicidad o la aceptación de los demás hacia nosotros en nuestro aspecto físico. ¿Cuánta gente guapa no hay que no goza de buena salud? Creo que, desafortunadamente, mucha. Y ¿de qué sirve ser "guapo" o estar dentro de esos cánones de belleza si no tenemos una salud que nos permita andar libremente por el mundo? Sinceramente pienso que quienes no tengan eso claro deberían darle una segunda pensadita al tema.
Por ejemplo, la persona que tenga sobrepeso y quiera adelgazar, debería procurar hacerlo con la firme idea de mantenerse sano, ya que el sobrepeso causa muchos problemas en la salud, antes de hacerlo para estar delgado y sentirse más atractivo. Créanme que una vez que uno empieza a reemplazar hábitos negativos para la salud por los que nos mantienen sanos, se van adhiriendo a nuestra rutina diaria de una manera más natural, menos estresante y sobre todo más duradera.
En mi caso hay muchas cosas que intento mejorar de mi cuerpo, por una parte para cuidar mi aspecto, pero sobre todo para sentirme sana y llena de energía. Al fin y al cabo tenemos un cuerpo con el que viviremos toda la vida. Y es que con el tiempo he aprendido que realmente eso que se dice es verdad: "si estás bien por dentro, se nota por fuera". . .
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