El otro día me encontré con una frase que me gustó mucho y no he parado de reflexionar en ella, la quería compartir con ustedes: "Lo que más nos priva del amor a la vida no es lo que nos sucede, sino cómo reaccionamos a ese hecho"... Y es verdad, cada persona reacciona de una manera determinada ante cualquier situación que le toca vivir. Me parece que estamos viviendo en una época de mucho estrés y poco tiempo para hacer aquellas cosas que nos ayudan a combatirlo. No es fácil vivir lejos del estrés ni saber cómo evitarlo.
También están las famosas depresiones de las que tanto se oye hablar en los últimos años. El otro día leí que la depresión es una de las enfermedades de moda. Y es que la mayoría de las personas no sabemos cómo afrontar los obstáculos o problemas que nos van surgiendo en la vida, vamos arrastrando la tristeza, la impotencia, la rabia, la desilusión algunos desde niños y se quedan tan clavados que parece que forman parte de nosotros y así vamos "tirando", como se suele decir.
No tenemos por qué arrastrar con esos sentimientos tan destructivos, hay muchas formas, métodos, libros, cursos, terapias para deshacernos de ellos, para aprender a reconocerlos cuando quieran volver a instalarse en nosotros...
Si no buscamos ayuda y hacemos algo por nosotros mismos lógicamente podemos caer en cualquier tipo de enfermedad del alma que tarde o temprano acaba reflejándose en el cuerpo y de esa manera nos alejamos del amor por la vida, dejamos de disfrutar, vemos todo gris, nos amargamos, nos marchitamos...
En cambio hay personas que nacen con alguna deficiencia física y disfrutan más de la vida que la mayoría de los que tenemos la suerte de haber nacido con buena salud. Esos valores, esa actitud son los que deberíamos intentar fomentar y aplaudir; enseñar a los niños, a los adolescentes, mostrarles cómo si se puede afrontar muchos obstáculos y amar la vida que tenemos muy a pesar de aquello que intente opacar nuestra felicidad.
The Jaydy Zone