La Corte Superior ha dictaminado que la actriz salga del centro de rehabilitación, pero con un montón de condiciones hasta el mes de noviembre.
Para empezar, tendrá que pasar dos controles de alcohol y drogas a la semana. Serán aleatorios y no se podrá negar.
También tendrá que aistir a psicoterapia cuatro veces a la semana y otras dos a terapias de comportamiento.
Además, se le obliga a tratarse diariamente de su 'dependencia química' y a personarse dos veces por semana a sesiones individuales sobre sus adicciones.
Según han declarado los amigos más cercanos, la actriz “no está dispuesta a arriesgar su libertad” y aseguran que ahora está “mucho más centrada”.
La actriz ahora se siente acosada por los fotógrafos. Ha escrito en su Twitter: “Deberían prohibir a los paparazzi que nos saquen fotos o nos graben cuando estamos conduciendo o en un semáforo. Por el bien de todos”. Curiosa paradoja que firme como “policía de tráfico”.