Paris Hilton derrocha glamour por todos los poros de su piel, pero como cualquier ser humano siempre hay algún momento en el que la elegancia se cae por el suelo de golpe...
Eso es lo que le pasó a la rubia heredera hace un par de noches, cuando se quedó sin gasolina y tuvo que ir como cualquier mortal a la estación de servicio más cercana. Subida a unos de sus espectaculares taconazos, con un vestido minifaldero, de esos que tanto le gustan, y con una cinta en la cabeza, en plan hippie. De esa guisa se presentó la súper celebrity para (¡¡atención, atención!!)... ¡echar gasolina en una garrafa roja!
Al parecer, Paris quiso llevarse algo de gasolina a casa, porque sí llegó en su espectacular cochazo. ¿Qué haría la más pija con ese pequeño depósito, tan poco glamuroso? Hiciese lo que hiciese con ella Paris demostró que hasta para coger la manguera es maravillosa.
