Como viene siendo tradicional cuando hay una boda real, los lectores de la revista han elegido como invitada más elegante a Pippa Middleton (absolut fan de Pippa) y como tocado destacable, el sombrerito encasquetado a lo muñequita ‘Tarta de Fresa’ de la princesa Letizia.
Y como de bodas parece que va el tema, ‘Hola’ nos ofrece otro número memorable de antología del horterismo con la boda de Olfo Bosé y Katerina. La publicación vuelve las andadas y saca en portada a personajes sin sustancia. De Olfo sabemos que es sobrino de un cantante famoso que quiere darse a conocer sin dar un palo al agua. Para lograr su meta concursó en un reality, para después sobrevivir a base de bolos y vender exclusivas. Una de ellas fue la adopción de Olfo, por parte de su abuela de pelos azules, para evitar que se perdiera el apellido Bosé. Todo ello antes que aparecieran en escena los hijos de su entonces tío y ahora hermano Miguel, quien por cierto no acudió a la ceremonia, lo que hace la exclusiva todavía menos interesante.
La novia, más sosa que un pan sin sal, no sabemos casi nada salvo que tiene 19 años aunque aparente 40 y dicen que es modelo, profesión muy recurrente cuando no se sabe que decir cuando no se trabaja en nada. Katerina llevaba un vestido de Rosa Clará, que si por delante podría recordar algo al de Grace Kelly, por detrás era lo más ñoño del mundo. La novia apenas sonríe en las fotos y aparece con cara de sudor frío, y no me sorprende. Seguramente se quedó traumatizada de por vida al ver como iban vestidas las señoras del clan Dominguín-Bosé.
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La pareja posó así de contenta ante los periodistas
