Su joven madre alcohólica le puso Demetria Jane por una marca de champú. Demi Moore tuvo una infancia inestable y complicada pero quienes la conocen mejor aseguran que vivir todo eso le hizo más fuerte.
Cuando leyó el guión de Ghost supo que el papel de Molly le permitiría interpretar más emociones en pantalla que con cualquier otro papel que hubiera interpretado antes. El resultado fue un fenómeno en taquilla y una historia de amor que conseguía ir mucho más allá del habitual tono pasteloso de las comedias románticas.
Se casó con Bruce Willis y se convirtió en una máquina de hacer películas que conectaban con el público. Pasados los años dejó de hacer taquillazos y su carrera se estancó, hasta que en 2002 le ofrecieron un papel en el remake de Los Angeles de Charlie. La vida de Demi Moore entraba (otra vez) en una nueva fase.

